Slow food

Una alimentación más saludable: está en tus manos

Con estos 10 consejos, muy fáciles de poner en práctica, podrás convertir la filosofía slow food en tu estilo de vida. ¡Come sano!

Mujer cocinando con armario para guardar cristalería al fondo (recorte)

Practicar una cocina "eco" no solo es comprar alimentos de proximidad, sino también conservalos en sus mejores condiciones, cocinarlos para que no pierdan sus propiedades y, sobre todo, ¡no tirar nada! Te contamos cómo lograrlo con estos 10 consejos.

1. Un menaje más seguro

Si tus sartenes con teflón están rayadas, es el mejor momento para cambiarlas por otras cerámicas, ya que pueden desprender productos nocivos. Evita 
el menaje de aluminio, es un metal pesado muy 
tóxico, y apuesta por el
 acero inoxidable o el hierro. Si tienes utensilios de 
plástico duro, debes saber que contienen BPA, una sustancia 
química perjudicial. Cámbialos por otros de madera o bambú. Y para guardar la comida, mejor si evitas los plásticos: envuelve en papel parafinado, no en film o aluminio, y usa tuppers de cristal.

2. Organízate y haz listas

¿Cuántas veces hemos llegado a casa tras la compra con cosas que ya teníamos y sin algunas que necesitábamos? Para evitarlo, lo mejor antes de hacer la compra es revisar la despensa y hacer una lista con todo lo que necesitamos. Fija un presupuesto y no sucumbas a los packs y ofertas, que a veces pueden ser “tramposos”.

3. Alimentos
 de aquí y de ahora

Los productos de temporada que se producen en tu entorno son más ricos en nutrientes. ¿Por qué? Porque no han tenido que mantenerse en cámaras frigoríficas perdiendo parte de sus propiedades. Además, el transporte internacional encarece su precio final y el impacto ambiental es mucho mayor.

4. Elige bien

Las prisas son malas consejeras a la hora de comprar. Sobre todo cuando hablamos de productos frescos. Merece la pena dedicar un poco de tiempo a cada producto para comprobar si están en buen estado y así evitar sorpresas al llegar a casa. Los tubérculos deben estar tersos, sin brotes ni manchas verdes; las cebollas y los tomates deben pesar; la verdura de hoja ha de ser suave y sin manchas; y la fruta, firme. Si no cumplen estos requisitos, mejor no los compres.

Mesa en el exterior con varias personas comiendo

5. Mira la etiqueta

¿Si comparas precios y ofertas, por qué no mirar detenidamente la etiqueta de los alimentos, más allá de las calorías? Dedicar unos pocos segundos a leer el etiquetado de los productos antes de comprarlos te ayudará a escoger con más acierto entre uno u otro. Además de la fecha de caducidad y los ingredientes que lo componen, sabrás las condiciones de conservación y podrás identificar los conservantes y aditivos que se han usado. ¡Y si contiene productos alergénicos!

6. Apuesta por cocciones saludables y suaves

Si eliges con cuidado qué compras, también conviene cuidar cómo lo cocinas. Debes saber que las temperaturas altas destruyen las vitaminas C, E y B1, y la fritura altera las grasas. ¿Lo mejor? Optar por métodos de cocción suaves como el vapor, el escaldado y el horneado a baja temperatura.

7. Robot de cocina, un buen aliado

Sí, es una inversión. Pero la amortizarás en poco tiempo. No solo será una gran ayuda a la hora de preparar tus comidas, sino que te facilitará la tarea de reutilizar los restos de comida para hacer cremas, masas de croquetas, preparar sofritos o salsas para congelar.

Practica el "residuo cero": usa pieles de cítricos para preparar mermeladas y las verduras del caldo para hacer croquetas y rellenos.

8. Conservas para todo el año

¿Es época de cerezas? ¡A por cerezas! Aprovecha la temporada de cada alimento para comprarlo al mejor precio y hacer conservas. Tendrás productos en su punto, y por lo tanto con sus propiedades intactas, durante todo el año. Busca recetas de escabeche, chutney, en sal, en vinagre, en aceite, confitados o mermeladas.

9. Alarga la vida de las verduras

Tan importante es comprar en buen estado la fruta y verdura como conservarla adecuadamente. Así, en la nevera, guarda las verduras de hoja verde envueltas sin lavar en papel de cocina y dentro de una bolsa; y las zanahorias, en una bolsa agujereada. En cambio, mejor dejar fuera del frigorífico tomates, cebollas, ajos y patatas. Guárdalos en recipientes ventilados y con tapa para que no les de la luz directa.

10. Congela, pero hazlo bien

¿Sabías que existen bolsas de congelación ecológicas? Se hacen con un nuevo material, llamado "bioplástico, fabricado a partir de etanol derivado de la caña de azúcar, que no contienen ni ftalatos ni bisfenol, dos compuestos perjudiciales para la salud.