Impecable sin esfuerzo

Trucos para mantener en forma tu casa en verano

Mantener a raya de insectos, polvo, arena u olores la casa en verano es más fácil de lo que parece. Te contamos cómo

Terraza cubierta con plantas y flores

Todo lo que tiene de fantástico el verano para disfrutar del aire libre lo tiene de farragoso para nuestra casa. Y es que el calor, las ventanas siempre abiertas o los paseos a la playa traen muchas veces invitados no deseados, como malos olores, polvo o arena. Pero no te agobies, con un poco de constancia y nuestros truquillos, te olvidarás en un tiempo récord que el verano también tiene su cruz.

1. El polvo, ¡a raya!

En verano tienes las ventanas más horas abiertas, sobre todo por la noche. Y es más fácil que el polvo entre en casa.

- Pasa el aspirador. Es lo más efectivo para acabar con el polvo. Aspira dos veces por semana y friega uno de esos días para que el suelo aguante más tiempo.

- Quita el polvo con una gamuza atrapapolvo. Es mejor que con un plumero, porque en vez de atraparlo lo levanta. En los muebles oscuros el polvo es más evidente, por lo que deberás dedicarles más tiempo.

- Cuidado con la arena. Es una batalla perdida de antemano, así que no te agobies: si vienes de la playa es inevitable que traigas un poco de arena contigo. Si coges la costumbre de sacudir bien la toalla y las chanchas antes de entrar en casa, reducirás a la mínima expresión la cantidad de arena que invadirá tu casa. Pon un felpudo en el recibidor y, si puedes, lleva todos los útiles de playa dentro de una bolsa para que no vayan dejando un rastro de arena.

Airea tu casa diez minutos a primera hora de la mañana y a última hora de la tarde y procura no abrir las ventanas durante el día, así evitarás que entre el calor.

2. Cuidados diarios

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Con solo 30 minutos al día puedes mantener tu casa en plena forma sin apenas esfuerzo. Presta atención al suelo y a las zonas más sensibles a la suciedad, como la cocina y el baño.

- En la cocina. El calor multiplica las bacterias. Limpia bien los utensilios después de cada uso y no rompas la cadena del frío de los alimentos.

- En el baño. Ventila después de cada ducha para evitar que la humedad se acumule. Limpia un par de veces por semana los sanitarios y cambia las toallas cada 2 o 3 días.

3. Despídete de los malos olores

- Tuberías. Es habitual que con el calor huelan mal. Para evitarlo vierte en las cañerías una mezcla de 200 ml de vinagre, 500 ml de agua y 100 g de bicarbonato. Deja que actúe un rato y luego enjuaga con agua caliente.

- ¿Y el olor a pescado? Hay alimentos con mucho olor, como los pescados y algunos verduras. Si no quieres que las sardinas que cocinaste anoche se instalen en tu cocina durante días, pon a hervir un cazo con vinagre y cáscaras de cítricos. Verás cómo neutralizará los olores de inmediato.

- Basura sin olores. Lo mejor es que vacíes el cubo cada día. Puedes usar bolsas de basura más pequeñas de las normales y así no malgastas tanto plástico.

4. Crea una efectiva barrera antiinsectos

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- Pon mosquiteras en las ventanas. Es la manera más eficaz para que no entren en casa los insectos. Es especialmente recomendable si vives cerca de un parque o de una zona con agua (ríos, rieras...).

- Plantas y aromáticas. Además de perfumar de manera natural la casa, crean una barrera antiinsectos. Para moscas ten cerca de las ventanas albahaca y menta. Y para los mosquitos, lavanda, citronela y jazmín real (perfecto en rejas y celosías).

- Cuidado con el agua. No tengas recipientes con agua en la terraza o el balcón, así evitarás que se reproduzcan. Puedes hacer un efectivo "atrapamosquitos" colocando un embudo de papel en la boca de un vaso con agua y vinagre de manzana.

5. Protege las ventanas del sol y el salitre

El sol y el salitre, en zonas costeras, son los peores enemigos de las carpinterías, sobre todo en verano.

- Si son de madera. Lo mejor es que los protejas con lasures que penetran en la madera y no crean una película externa, como hacen los barnices tradicionales. Esta película es la que con el sol crea un efecto lupa que reseca y acaba rompiendo la madera.

- Los lasures. Permiten que la madera respire y equilibre la humedad interior. Además son fungicidas e insecticidas.

- Para las manchas de salitre. Limpia con un paño mojado en agua y jabón. Para que la humedad no oxide el hierro, protégelo con un impermeabilizante una vez al año.

Poner una funda de algodón en el sofá y cambiar los cojines te ayudará a pasar menos calor. Guarda las alfombras más gruesas y pon esteras de algodón o fibras vegetales.

6. Sé constante con la ropa de cama

- Si tiene manchas. Para que las sábanas queden blancas programa un lavado medio a 90 ºC y añade al detergente una taza de bicarbonato. Nunca uses la secadora con las manchas de sudor, se podrían fijar más.

- Cuidado con el sol. Aunque es genial porque seca la colada en pocas horas, no tiendas la ropa a pleno sol, sobre todo la de color, porque se decolará más rápido.

7. Gana la partida a las manchas del verano

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- Crema solar. Se elimina frotando con jabón y poniendo la prenda en remojo en un barreño con zumo de limón y sal.

- Fruta. Las manchas desaparecen frotando con un trapo mojado con una mezcla de leche y sal. Las más rebeldes, como las de cereza, rocíalas con vinagre.

- Helado. Con lo ricos que está ¡y cómo manchan! Actúa cuanto antes si quieres eliminar la mancha sin problemas. Es muy efectivo mojar la zona con agua oxigenada rebajada en agua.

8. Cuida de los muebles de exterior

Toldos y sombrillas protegen del sol madera y fibras y de la lluvia a los muebles metálicos. Cuando no los uses, guárdalos en un lugar seco y en semisombra.

- Si son de fibras. Repásalos con el aspirador una vez por semana. Si tienen manchas, trátalas con agua salada. Y si han perdido el color, rocía con zumo de limón.

- De madera. Las tropicales son las más resistentes, aunque necesitan dos capas de aceite de teca al año para no oscurecer. Para su mantenimiento, solo tienes que lavarlas con agua y jabón neutro.

- Resinas y plásticos. Resistentes y fáciles de limpiar (basta con pasar un paño húmedo). Elimina las manchas rebeldes con alcohol. Y guárdalos a cubierto cuando no los uses, porque el sol puede hacer que amarilleen.

9. Que tus plantas no sufran

- Más agua. Riega a primera hora de la mañana o última de la tarde para que el agua no se evapore y cunda más. Los riegos deben ser profundos para que el agua llegue a las raíces.

- Resguardadas del sol. Mueve tus macetas y busca un lugar protegido del sol directo y de las paredes, que irradian calor. Si no puedes moverlas, cúbrelas con brezo o coloca las macetas dentro de otras más grandes para que sean estas las que reciban calor.

- Nutre y protege. En verano es cuando las plagas afectan más a las plantas. Revísalas bien para detectar cualquier problema antes de que sea demasiado tarde. También debes incrementar sus nutrientes, ya que están en plena época de floración.

Las plantas de interior también sufren el aumento de temperatura y, a partir de 25 ºC, se empiezan a resecar. Para evitarlo, pulverízalas con agua a diario.

10. No descuides tu casa si te marchas

- Los olores. Cierra el desagüe de la ducha y el lavamanos con tapones. Al no usarse pueden subir los gases de las cañerías y cuando vuelvas te costará deshacerte de un olor poco agradable.

- La comida. Pon en botes herméticos los paquetes que tengas abiertos en la despensa si no quieres encontrarte con una invasión de hormigas. Deja la nevera lo más vacía que puedas y sobre todo, no te olvides de tirar la basura antes de irte.

- Los aparatos. Apaga y desenchufa la mayoría de equipos: ahorrarás energía y evitarás sobrecargas. Cierra la llave del gas y baja los diferenciales (los que no afecten a alarmas o a electrodomésticos como la nevera).

- La seguridad. Pide a algún familiar que recoja el correo, riegue las plantas... Otra opción es instalar sistemas domóticos para encender alguna luz o variar la altura de las persianas para simular que hay alguien en casa.