HIGIENE EN CASA

Por qué deberías prohibir los zapatos en casa

¿Tus amigos son bienvenidos, pero sus zapatos no? ¿No sabes cómo plantearlo sin que suene supermaniático? Aquí tienes los argumentos a favor de la política anticalzado en casa y los trucos para conseguir que se aplique

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¿Te acuerdas del episodio de Sexo en Nueva York en el que una amiga pedía a Carrie que dejara sus zapatos en la entrada? Todo lo que pasó después (como la decisión de casarse consigo misma) no viene al caso, tenemos que romper una lanza a favor de la escrupulosa amiga: según un estudio del departamento de microbiología de la Universidad de Arizona de Estados Unidos, en los zapatos (sobre todo en sus suelas, claro) se acumulan más bacterias que en un inodoro.

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El gesto de descalzarse en la entrada se comparte de Japón a Escandinavia y no es una cuestión baladí. En más del 95% de los zapatos analizados se encontraron las bacterias coliformes, presentes en las heces (sí, has leído bien) y con efectos nocivos para nuestra salud.

Descálzate en casa

Además, el recibidor es la puerta de entrada (valga la redundancia) para la suciedad y el desorden. Si quieres que suelos y alfombras estén limpios por más tiempo, es momento de prohibir caminar por casa con calzado de calle.

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La clave está en un recibidor que invite a ello. Además de señales que indiquen que es obligatorio o necesario descalzarse, la disposición de los muebles puede invitar a ello.

Descálzate en casa

¿Sabes qué es una mudroom? Seguro que te has encontrado con el término en Instagram o leyendo blogs de decoración internacionales. La traducción literal es "habitación del barro" y es una estancia habitual en las casas de campo en climas lluviosos, como Inglaterra o el norte de la Europa continental. Para evitar que el barro entre en la vivienda, en la entrada hay bancos y percheros donde descalzarse y retirarse toda prenda humedecida por la lluvia.

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En la mayoría de apartamentos la falta de metros cuadrados nos impide contar con nuestra propia mudroom, pero siempre (o casi) se puede poner una banqueta o banco en la entrada, incluso con zapatero o cajones para guardar los zapatos. Y si aún así tus visitantes no se dan por aludidos, tendrás que ser menos sutil.

Descálzate en casa

Un sencillo "¿te importa quitarte los zapatos?" funcionará en el 99% de los casos, pero puede resultar violento cuando no tienes confianza, por ejemplo, si estás organizando una celebración a la que acudirán amigos o familiares de otros invitados. En este caso, la decoradora y experta en protocolo Diana Elisabeth recomienda que incluyas en las invitaciones que será necesario descalzarse o que pidas a todos los invitados con los que sí tienes confianza que se encarguen de abrir la puerta al resto, y que así (y allí) les hagan saber que en tu casa no son bienvenidas sus suelas.