Recibidor rústico con puerta de madera, cómoda pintada y alfombra azul (00345177)
OPERACIÓN SALIDA

Cosas que hacer en casa antes de irte de vacaciones

Ordena, limpia a fondo, cambia las sábanas y prepara la lista para tu vuelta. Es el mejor plan para olvidarte de todo y desconectar de verdad. Ah, y lo mejor... ¡sin estrés!

En tu calendario hay más X que días sin tachar. Tienes las vacaciones a la vuelta de la esquina. Todo listo... ¿seguro? No nos referimos a si tienes preparados los billetes y la ruta. Nos referimos a si podrías cerrar la puerta ahora mismo y olvidarte de tu casa durante 15 días o más. ¿No, verdad? Te queda muuuucho por hacer. Aquí estamos para echarte una mano: sigue nuestro plan. Evitarás el estrés prevacacional y seguirás sonriendo al regresar. O, como mínimo, resultará muchísimo menos duro.

No hay IN sin OUT

No dejes nada fuera de su lugar. Ordénalo todo y, si puede ser, varios días antes de tu partida, haz un "vaciado" a conciencia, es decir, tira o da lo que no necesites y haz hueco porque lo más probable es que llegues con más cosas de las que te llevaste.

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Ya sabes, esas compras de última hora, souvenirs para padres, amigos y, claro, para ti también... ¡Que no acaben sobre la mesa durante semanas porque no sabes dónde meterlas!

Deja tu casa ¡como los chorros del oro!

"¿Para qué me voy a matar si no voy a estar?", te preguntarás. Pues por dos sabias razones:

1. Porque ese trocito de queso que se le cayó a tu peque cuando merendaba y que tú no viste, cuando regreséis, en el mejor de los casos, habrá "perfumado" el ambiente y en el peor, habrá "criado".

2. Porque llegarás cansado de viajar y deseando ponerte un rato bajo TU ducha y desplomarte en TU cama. Y si todo está inmaculado y con olor a limpio, pensarás que "volver a casa no está tan mal".

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Ten especial cuidado con...

• La ropa sucia: que no quede nada en el cesto. Haz una lavadora y déjala recogida antes de irte. Evitarás malos olores al llegar y tener que hacer más lavadoras de las que tenías previstas.

• La nevera: prevé lo que vas a necesitar hasta el momento de irte o bien para el viaje. El resto, dáselo a tus vecinos antes que tirarlo.

• Microondas, horno y fregadero: límpialos bien y que no quede ningún resto de comida. Podrías tener un disgusto al llegar.

• El lavavajillas: no dejes nada sucio dentro. En cada carga hay millones de bacterias que pueden multiplicarse sin fin. Y si las cosas están limpias, guárdalas en su sitio; evitarás que cojan olores fuertes y, además, lo dejarás listo para tu regreso.

• Los cubos de la basura: límpialos bien y pon bolsas nuevas listas para cuando regreses.

El baño: desinféctalo. Lo agradecerás eternamente.

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Sal de casa con las sábanas limpias

Los datos cantan: cada noche, en tu cama dejas 40 g de sudor y 20 de piel muerta... Razón suficiente para cambiarlas y dejarlas listas para que te envuelvan con olor a limpio cuando vuelvas a casa.

Planifica tu regreso ¡y olvídate de él!

Regresar y no tener que pensar en nada más que en descargarte las fotos, no tiene precio. Lo conseguirás si planificas tu llegada. Algo muy sencillo y muy útil: deja hecha una compra de todo lo no perecedero y una lista hecha de comida fresca. Te evitarás revisar qué te falta y la vuelta a la rutina será más llevadera.

Y antes de cerrar la puerta…

  1. Gas: cierra la llave de paso y revisa la caldera, que esté apagada.
  2. Agua: cierra la llave general, así, no solo evitarás que algún grifo gotee y a cada gota pierdas dinero, sino también que la casa se te inunde si hay algún cambio de presión repentino y las tuberías no aguantan.
  3. Nevera: mira que no quede nada y desenchúfala.
  4. Electrodomésticos: desconecta todos los aparatos eléctricos, sobre todo los que están en stand by. Evitarás que consuman mientras no estás –representa entre un 5 y un 10% de la factura eléctrica– y que haya accidentes en caso de una subida de tensión en la red eléctrica.

¡Todo listo! Ahora, ya puedes cerrar la puerta en cualquier momento y desconectar de verdad. Y cuando regreses, no tendrás que ocuparte más que de vaciar la maleta. Créenos, una rentrée paulatina se encaja muchísimo mejor... ¡y sin "depres"!

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