Rincones difíciles

Cosas que no estás limpiando (bien) y deberías

En tu casa hay suciedad oculta que no conviene pasar por alto. ¿Sabes dónde está? Te ayudamos a dar con ella

Cocina en blanco con isla central

Aunque se limpien con frecuencia es muy probable que muchas casas no pasaran la prueba del algodón. Aunque una casa "parezca limpia" hay muchos rincones difíciles o zonas que nunca ven el trapo o la fregona. Nos hemos propuesto descubrir los grandes olvidados para que tu casa luzca como los chorros del oro.

Grandes olvidados

- Los muebles. Limpias el polvo de las superficies pero... ¿y los laterales de los muebles? ¿La parte de atrás? Hazlo mínimo una vez a la semana y evitarás que el polvo se acumule.

- ¿Y las puertas? También acumulan mucho polvo. Y si tiene cuarterones aún más. No olvides tampoco las manecillas, es fácil que acumulen bacterias. Lo mejor es limpiarlas con alcohol.

De arriba abajo

El orden importa. La suciedad cae hacia abajo, por eso cuando vayas a limpiar, empieza por las zonas altas y ve bajando. Lo último siempre debe ser el suelo.

Mujer limpiando con una mapa un suelo de parquet

Al revés no sirve para nada. ¿Por qué? Porque lo único que haces es levantar polvo y moverlo de sitio. Al cabo de un rato volverá a estar en el suelo.

¿Respiras aire fresco y puro?

La composición del aire. Lamentablemente el aire de nuestras casas lleva otras cosas además de oxígeno, nitrógeno y argón, que cantaba Mecano hace décadas. Aunque son imperceptibles, alérgenos como el polen, el polvo y las esporas de moho se arremolinan en casa. Y a este "caldo" de bacterias se suman las sustancias químicas que emiten los productos de limpieza. ¿Sabías que a menudo los niveles de contaminación del aire doméstico son dos veces más elevados que los de fuera?
Tenemos la solución. A grandes males, grandes remedios: ventila tu casa al menos unos 10 minutos diarios, pon plantas para aumentar los iones negativos o recurre a un purificador de aire. Los hay desde 60 €, una inversión en salud que sin duda rentabilizarás en poco tiempo.

¡Zapatos fuera!

Con los pies en el suelo. Ir descalzo por casa no solo es un placer para muchos, sino que también puede ayudarte a mantener la casa más limpia. Y es que entrar de la calle con los zapatos es la manera más fácil de invitar a bacterias, suciedad y malos olores en casa.

Cambio de calzado. Prevé un sitio donde guardar el calzado de ir por casa. Pon en tu recibidor un cesto o un pequeño mueble para dejar los zapatos de calle y hacer el cambio por las zapatillas o unos calcetines antideslizantes.

El mando de la tele, el teclado del ordenador, las llaves... Lo que tocas a menudo también se ensucia, límpialo con una mezcla de 3 partes de agua y 1 de alcohol

Deshazte del polvo

En el suelo. Barrer no es la mejor opción, ni para eliminar el polvo ni para deshacerse de la suciedad. Si hay arenilla, puede rayar el suelo, y si tienes alergia levanta el polvo. ¿Lo mejor? Aspirador, mopa y fregona. Por este orden.

Detalle de butaca bergère y mano aspirando el polvo

Los muebles. Usa paños de microfibras, que no rayan y adhieren la suciedad a su tejido. Las toallitas de cera de abeja darán un acabado impecable.

¡No te olvides! El polvo se acumula en lámparas, cortinas, radiadores, interruptores, zócalos, molduras... Y en las tapicerías. Aspíralas a menudo.

Limpia lo que limpia

Lavadora, lavavajillas, secadora... Lo que lava también hay que limpiarlo a fondo. Si no, en vez de limpiar, ensuciará.

Un ciclo en vacío. Haz un lavado con el tambor vacío, con vinagre en la lavadora y limón en el lavavajillas.

Los utensilios. Pon una lavadora con los trapos y bayetas, cepilla la escoba, vacía el aspirador y límpialo. Y no olvides la fregona: lávala con agua jabonosa y déjala secar al sol.

Devuelve el brillo a tus paredes

Las baldosas del baño y, en especial las de la cocina, también acumulan suciedad aunque no lo parezca a simple vista. Una vez al mes no está de más darles un repaso. Retira el polvo con un trapo humedecido en agua y después usa el limpiador específico para tu superficie, siempre diluido en agua y dejando actuar unos minutos antes de secar.

¡Y a disfrutar de tu casa bonita y limpia!