¡Quiero vivir contigo!

Consejos para tener el primer piso de pareja ideal

Todo empieza con un "Bueno, pues ya llevamos un tiempo juntos ¿no? Y parece que esto funciona… Esto… ¿te gustaría que nos fuéramos a vivir juntos?"

Pareja en un balcón

Y así, sin darnos casi ni cuenta, nos vemos envueltos en una maraña de anuncios y webs de pisos. Y después de una intensa búsqueda, por fin damos con el nuestro. Pero cuando parecía que todo estaba hecho, viene lo más importante: decorar el que va a ser nuestro hogar los -esperemos- próximos años. Aquí unos consejos básicos para ponerlo bonito y no morir en el intento.

1. Hablar, pactar, comprar

Este debería ser el orden a seguir. Sentaos y dialogad: ¿Cómo os imagináis vuestra casa? ¿Qué tipo de muebles os gustaría que tuviera? Y lo más importante, ¿cuál es vuestro presupuesto? Por suerte, hoy en día hay infinidad de sitios a los que podéis recurrir sin tener que dejaros un riñón: desde Ikea -¡Lo que nuestros padres hubieran hecho si hubiera existido en sus días!- hasta mercadillos de todo tipo en los que poder haceros con piezas que llenen de estilo vuestra casa. Aunque vayamos por partes: primero, lo esencial.

2. Metro, papel y lápiz

Detalle de libreta y cinta métrica

Antes de salir a la caza del mueble, hay algo a lo que, con la emoción, a veces no le prestamos la debida atención: los metros cuadrados. Es fundamental que midáis bien hasta el último centímetro porque, si no, después vendrán los disgustos. Es posible que esa mesa vintage que habéis visto en el rastro os encante, pero lo cierto es que no os cabe, así que seamos realistas.

Eso sí, pensad “en alto”. Más allá de los metros cuadrados, vuestra casa también tienes paredes. Aprovecharlas es la mejor forma de multiplicar el espacio disponible.

3. Haced listas de lo que necesitáis

Sofá con chaise longue

Es la mejor manera de no volverse loco y acabar comprando un montón de cosas que no necesitamos. Planificad bien cada espacio y decidid aquellas cosas que consideráis necesarias en primera instancia. Y aunque el presupuesto es el que es, hay dos cosas en las que no deberíais escatimar en gastos. La primera, el colchón. Un buen colchón es la base del descanso, como suele decirse, pero es que, además, es verdad, así que nada de comprar el más barato para gastar el presupuesto en caprichos. Y segundo, pero no por ello menos importante, el sofá. Es una pieza básica. Los viernes de sofá, peli y pizza es posible que se conviertan en vuestro nuevo plan preferido, así que es importante tenerlo en cuenta en la distribución del presupuesto. Y ya puestos, como lo más probable es que no vayáis a vivir en un palacio, los muebles multifuncionales son siempre una muy buena opción, así que si el sofá, además de cómodo, es sofá-cama, pues mucho mejor. Así tendréis resuelto -en parte- el tema de las visitas.

4. Repartíos el espacio… ¡pero de verdad!

Armario abierto con ropa ordenada

Los armarios son -casi- siempre fuente de conflictos: que si tienes mucha ropa, que si para que son todas esas cremas, que si tienes tres bolsos iguales… En este campo, no nos engañemos, siempre salimos perdiendo las mujeres. Lo mejor que podemos hacer es no dar pie a la dichosa discusión: dividamos el espacio a partes iguales. Existen multitud de separadores, cestos y colgadores de todo tipo para poder aprovechar al máximo el interior de los armarios, así que ¡suerte!

5. Cariño, necesito espacio

Rincón de trabajo

Lo ideal sería contar con una habitación extra a la que poder retirarse en caso de necesitar “un poco de espacio”, pero esto no siempre es posible. Intentar que cada uno tenga su propio rinconcito dentro del piso puede ser una buena manera de conseguirlo: en una esquina del salón, donde puedas dejar tus libros y revistas al lado del sofá, o en el estudio, con esa pared decorada con sus vinilos favoritos.

6. No compréis todo el primer día

Es la mejor forma de asegurarnos una casa con personalidad. Uno de los errores más habituales que solemos cometer es querer que la casa “tenga vida” desde el primer día. Lo mejor es que esperéis a poder llenar el espacio con vuestras propias experiencias: las fotos de vuestros viajes, un jarrón que comprasteis en un mercadillo el fin de semana… Dejad que la casa se vaya enriqueciendo con los años. No hay mejor forma de celebrar que vuestro proyecto común disfruta de buena salud.

¡Y ahora solo queda disfrutar de vuestro nuevo nidito! Ah, y no olvidéis que el amor hay que regarlo como mínimo, una vez al día.