Dormitorio con ventanas de arco y vistas al mar

Los mejores consejos para que duermas bien

Rodearte de madera y algodón orgánico, ventilar a diario y evitar las radiaciones del móvil y el wifi son algunas de las claves infalibles para conseguir un buen descanso. Síguelas y dile adiós al insomnio.

Haz de tu dormitorio una “sala blanca”


¿Qué significa? Que tu habitación debería estar libre de toda contaminación, tanto electromagnética como la generada por materiales sintéticos. Para conseguirlo, por un lado hay que evitar la presencia de aparatos eléctricos y, por otro, debes procurar rodearte de materiales naturales: pintar las paredes con pintura ecológica, evitar los muebles metálicos –atrapan los campos eléctricos y los amplifican– y apostar por la madera.

¿Tienes un radiorreloj en la mesilla?

El campo electromagnético de los aparatos enchufados y los teléfonos móviles, incluso estando apagados, puede provocar cefaleas, dolor, irritabilidad y transtornos del sueño... Por eso, lo mejor es utilizar aparatos que funcionen con pilas y evitar que los cables de la electricidad pasen por detrás del cabecero. Si no es posible reconducir el cableado, instala un “bioswitch” en la caja de empalmes. Es un desconector automático que “cierra” el paso de la electricidad en algunas zonas de la casa, como el dormitorio, cuando detecta que no se necesita, por ejemplo durante la noche.

Utiliza bombillas que te ayuden a dormir

La luz del dormitorio cuando llega el momento de descansar debe parecerse lo máximo posible a la luz del atardecer (es decir, de baja intensidad y un tono rojizo) para que nuestro cerebro active de manera automática el “modo descanso”. ¿Qué bombillas pueden darte esa luz de atardecer? Las led con un IRC (índice de reproducción cromática) de entre 2.700 y 3.800 K. Evita las de bajo consumo: emiten mercurio y son perjudiciales.

Reduce los muebles y reducirás los ácaros

Un dormitorio con los muebles justos es más fácil de limpiar y se presta menos a acumular polvo, que es uno de los hábitats preferidos por los ácaros para multiplicarse. Así que intenta reducir el número de objetos de la habitación y aspírala a fondo cada semana. En lugar de pasar el plumero y la escoba, que levantan el polvo, utiliza un paño húmedo y la fregona.

Mantén a raya la humedad de tu dormitorio

La humedad del aire debe estar entre el 50 y 70%. Si es menor, el aire se reseca y dificulta la respiración, así que deberás utilizar un humidificador. Si la humedad supera el 80%, favorece la presencia de ácaros y bacterias que pueden causar problemas respiratorios y dermatológicos. Controla la humedad con un higrómetro (también hay despertadores que la miden).

¿Duermes 
sobre un terreno que te perjudica?

Si te levantas igual de cansada que te acuestas o si padeces insomnio, a menudo puede ser que tu cama reciba radiaciones naturales que emiten aguas subterráneas o fallas. Haz una prueba sencilla: cambia la cama de sitio; si pasadas unas dos o tres semanas sigues sin dormir bien, puedes pedir un estudio geobiológico de tu dormitorio. Tiene un coste elevado (a partir de 250 €), pero te ayudará a encontrar la mejor solución.

¿Ventilas 10 minutos al día
 tu dormitorio?

¿Sabías que una mala ventilación puede causar estrés, fatiga y problemas respiratorios? En el dormitorio, además, donde pasamos una media de siete u ocho horas al día, nuestra propia respiración puede aumentar el vapor acumulado. Por eso es tan importante ventilarlo como mínimo 10 minutos al día (mejor por la mañana, porque el aire de la ciudad no tiene tanta polución), para renovar el aire y evi- tar las concentraciones de tóxicos perjudiciales.

¿Eliges telas naturales para dormir?


Sábanas, edredones, fundas nórdicas... y también el pijama que usas están en contacto con tu piel durante toda la noche. Si quieres ganar salud mientras duermes, apuesta por tejidos 100% naturales y orgánicos, como el algodón (transpirable), el lino (antielectricidad estática) o la seda (antiácaros). Evita cualquier tejido que contenga sustancias químicas derivadas de los tintes, blanqueantes o el formaldehído de los tratamientos antiarrugas.

3 gestos para un descanso reparador

1. Apaga el wifi: Durante la noche mientras duermes. Sus radiaciones electromagnéticas producen irritabilidad y algunos estudios las relacionan con tumores.


2. Evita el calor: Mantén la temperatura del dormitorio entre 15 y 18 ºC. Un ambiente fresco ayuda a la correcta circulación de la sangre hacia el cerebro.

3. Pon una planta: Absorbe el CO2 que emitimos y los tóxicos. Drácenas, potos, cintas o espatifilios son especialmente efectivas.

 

@el_mueble
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