Entrada triunfal

Los 7 fantásticos: trucos para el recibidor perfecto

¿Pensando en cambiar el recibidor? Te sacamos la vena práctica con las claves para que aciertes de lleno

Recibidor con cómoda de madera y espejo conectado con el salón a través de una puerta corredera.

Conocerse a uno mismo es básico. Sí, en decoración también aplica la autoayuda. Por eso, lo primero para acertar con el recibidor: detectar tus necesidades. Una vez resuelto, pasemos al orden y la estética. Siguiendo estas reglas deco tu recibidor se llevará una matrícula de honor.

Recibidor en casa de campo con banco clásico, espejo barroco, cesto y cojines.

1. Dime cómo eres y te diré qué necesitas

Coge papel y lápiz y apunta todo lo que haría que tu recibidor fuera 100% funcional. Si te gusta cambiar de chaqueta y de complementos como fulares o bolsos, apunta: colgadores, muchos colgadores. ¿Acabas el día con los bolsillos llenos de monedas? Pues necesitas un vaciabolsillos… ¡o una hucha! Y, por supuesto, una consola o una cómoda donde colocarlos, como esta de Natalia Parlade. ¿Maniático de la limpieza? Entonces un mueble zapatero o un pequeño armario donde guardar los zapatos y tener las zapatillas de andar por casa a mano te dará la vida. Haz una lista con los must have de tu recibidor perfecto antes de pensar en la estética. Es el primer paso para acertar de lleno y diseñarlo a tu medida.

2. Cuestión de tamaño

Que un recibidor parezca el doble –o la mitad- de grande depende en gran medida de la iluminación, el uso de los colores y la elección de los muebles. Estos debe guardar una proporción con el recibidor y no obstaculizar el paso, dejando libres al menos 90 cm para pasar. Por ejemplo, una consola de poco fondo es suficiente para las llaves y el correo. Utiliza el ingenio: hay elementos que prácticamente no ocupan espacio, pero modifican la percepción, como los zócalos que revisten las paredes creando profundidad, igual que las rayas horizontales. Si el techo es bajito, las verticales crearán sensación de altura.

Consola de madera con cajones, bandeja para cartas, velas, flores, letras de cartón y etiquetas.

3. Orden 10 – Caos 0

Mantener el orden en el recibidor es esencial. Y no solo por el qué dirán -que también- sino porque cambia el estado de ánimo. No hay nada peor que entrar en casa y que transmita sensación de caos. Si quieres guardar muchas cosas, necesitas muebles con muchos cajones que las mantengan en orden, como una cómoda o esta consola de Sacum. Y ojo con los falsos amigos como los colgadores: pueden ser de gran ayuda, pero si los sobrecargas solo transmiten desorden. Por pequeña que sea la entrada intenta buscar sitio para un mini-armario. Aprovecha una esquina o un rincón de poco fondo, con 40 cm basta. Lo más importante es que quede integrado en la decoración, pintándolo del mismo color que las paredes o unificándolo con la carpintería.

4. Solo un protagonista

Cuando el plano es corto, solo admite un protagonista. Y esta regla cinematográfica se aplica también en decoración: cuando los metros no abundan el recibidor solo puede tener un personaje principal y, el resto, secundarios. Puede ser que consiga el papel estrella un mueble recuperado, un gran cuadro o incluso una pared de color. Lo fundamental es ser consciente y poner el foco de atención un solo elemento.

Recibidor conectado con la cocina con tabique semiacristalado, banco de madera y ratán con cojines.

5. Conecta

No lo dejes solo. Conecta el recibidor con el resto de la casa para que “crezca” y gane claridad. ¿Cómo? Buscando elementos compartidos en estos espacios contiguos y eliminando barreras. Si no puedes convertir una pared en tabique de cristal o abrirla parcialmente, sustituye una puerta ciega por una acristalada y la luz natural tendrá vía libre hasta el recibidor o viceversa. Otro elemento que nunca falla: el espejo. No lo pongas enfrentado a la puerta de entrada, puede crear confusión, mucho mejor si refleja una ventana y sus vistas.

6. Luces on

Potente y cálida a partes iguales, así es la iluminación ideal en el recibidor. Para conseguirlo hay que combinar tres tipos de luz. Uno: indirecta, con luces integradas en paredes y techos y dirigidas hacia arriba para evitar penumbra. Dos: puntual, en forma de apliques es perfecta para destacar algún elemento importante, como un cuadro, o iluminar un armario empotrado (a 40 cm).
Tres: luz ambiental. La que pone la magia, vamos. Una lámpara de sobremesa en la consola o la cómoda resultará perfecta. Y, si es regulable habrás triunfado, pues no hay nada más acogedor. Si tienes activado el modo ahorro puedes sustituir su efecto por el de unas velitas.

Recibidor en blanco con colgadores de madera, cestas, cajas, paragüero y perro.

7. Blanco fácil

Si tu recibidor tiene el espacio justo como para bailar un chotis, no te compliques: el blanco es su color. Y, aunque no sea tan mini, si no tiene luz natural, también. ¡Tan sencillo como esto! No hay ningún otro color con la misma capacidad que el blanco para multiplicar la luz y conseguir tanta sensación de amplitud. Pinta las paredes y el techo de blanco, e incluso los muebles o las piezas cuyos volúmenes quieras suavizar o disimular. Para ganar calidez, combínalo con un suelo de madera y elementos en fibras naturales como alfombras, cestas o un paragüero como este de Rivièra Maison.

Claves para una happy home
  • Pon flores: aportan color, fragancia y alegría. Elige las que más te gusten, pero el ramo tiene que ser proporcional al recibidor, igual que el jarrón debe serlo respecto a la consola o mesa donde lo coloques.

  • Con mensaje: ya sea en la pared, en la repisa, impreso en un mueble… Escoge tu mantra favorito y colócalo bien a la vista para subirte el ánimo.

  • Retrato de familia: una foto o un recuerdo especial harán de tu casa un sitio muy personal... ¡e intransferible! Eso sí, con medida para que no parezca una exposición.