Salón con sofás blancos, alfombra, puffs vintage, lámparas Tolomeo, estantería y finas cortinas blancas
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Piso en el centro. Casita de montaña. Dúplex con terraza... Sea como sea tu casa aquí tienes las claves para decorarla

Decorar una casa no solo es cuestión de gustos, sino también de adaptación. No es lo mismo un piso en la ciudad que una enorme casa de campo, un pequeño refugio de montaña o un apartamento junto al mar. Todos tienen sus sus pros, a los que te enseñamos a sacar partido, y unos contras. Para estos, ¡tenemos la solución!

Piso en la ciudad

Salón con zona de lectura, lámpara de techo cristal, mesas de centro y de apoyo, butaca con banqueta y alfombras

En este tipo de casas todos los espacios comparten planta o, con suerte, dos niveles. Así que lo mejor es que las zonas de día, básicamente salón y comedor, se conviertan en un solo espacio. Diferenciado: sí. Separado: no. Las alfombras ayudan a delimitar visualmente cada espacio. Colócala bajo el sofá y las mesas de centro, pues es la zona que requiere de más calidez. También puedes sacar partido a la colocación de los muebles: un sofá de espaldas al comedor también hace de límite. No olvides que, al crear dos ambientes, estos tienen que compartir algo más que el espacio: también el look. Para unificar estilo puedes echar mano de los materiales o de los colores, y repetirlos en los dos ambientes.

Salón crema con mesa sobria de madera, alfombra de fibra natural, sofá blanco, butaca afrancesada y cesta

ARTE XL

Un gran cuadro en el que predominen los tonos blancos será mejor que composiciones de cuadros más pequeños si lo que quieres es amplitud.

Si quieres que el salón parezca mucho más grande, pero no te convence la opción de tirar paredes o unirlo al comedor, ¡también hay trucos! Pintar de blanco es la opción más obvia (y, ojo, ¡nos encanta!), pero otra es añadir, además, un toque de calidez al salón. ¿Cómo? Creando un marco de color claro como el arena en paredes, techo y suelo y reservar el blanco para las cortinas, mesitas auxiliares, la butaca o el sofá rinconero, que además no ocupa visualmente lo que mide en realidad. Un gran cuadro en el que predominen los tonos blancos será mejor que composiciones de cuadros más pequeños si lo que quieres es amplitud.

Casa en las afueras

Salón con suelo parquet e hidráulico, sofá con sillón, mesa de centro industrial, lámparas decapadas y sillas Windsor

Ya sea en el campo o a las afueras de la ciudad, las casas respiran de otra forma. Invitan a buscar un refugio más sereno. Sosegado. Pero ojo con los espacios muy amplios porque pueden resultar también muy inhóspitos. Si tu casa es grande, busca la calidez: alfombras de fibras naturales, parqué, madera natural y decapada, color lino y, si puedes, mantén las vigas a la vista para evocar las casas de pueblo. Cremas, beige y marrones son la paleta cromática perfecta. Y ya que estamos en el campo: ¡vayamos a coger flores! Estas no pueden faltar. Repártelas por varios puntos y rincones para que pongan la nota más fresca.

Cabaña en la montaña

Salón gris, blanco y marrón con mesa de centro tronco, chimenea, cojines rojizos y plantas

Mimetizarse. Este es el efecto que hay que conseguir en una casa rodeada de naturaleza. Imita su luz, adopta sus colores, utiliza los materiales que ella misma regala… Para muestra, un salón. Este espacio recupera el color de la piedra en los tonos grises de las paredes y los sofás; el de las hojas otoñales en accesorios como los cojines y, la luz, la amplifica con el techo blanco. La madera entra en juego en su versión más cruda: con los troncos que se transforman en un juego de mesas de centro. Alfombras y leñeras de fibras vegetales secundan este aprovechamiento de materia prima 100% natural. Y, para conectar interior con exterior, llena la casa de plantas. ¡Que se note que estás en pleno bosque! Un consejo extra: la chimenea, que no falte. Si no quieres liarte, algunos modelos de chimenea de bioetanol imitan las tradicionales sin necesidad de utilizar leña.

Junto al mar

Salón con sofás blancos, alfombra, puffs vintage, lámparas Tolomeo, estantería y finas cortinas blancas

El look marinero en blanco y azul resulta de lo más fresco. Pero, cuando también pasas el invierno junto al mar, quizá apetece algo más cálido. Así que alíate con la madera clara y blanqueada para que tu casa sea luminosa y tenga ese punto acogedor. El blanco: aquí también cabe. En paredes, cortinas livianas tipo visillo, sofás y pantallas de lámpara con pie de madera. Tonos ocres en cojines, beige en pufs vintage o plaids suman en esta búsqueda de la calidez en su versión más soft.

El Mueble