dormitorio con dosel vaporoso
ÁREA DE DESCANSO

15 pasos para transformar el dormitorio principal en un oasis de relax

El colchón, la iluminación, el color de las paredes... Todo influye a la hora de crear un ambiente envolvente y relajante. Te decimos cómo decorar el dormitorio principal para que se convierta en una fantástica suite privada

El colchón, la iluminación, el color de las paredes... Todo influye a la hora de crear un ambiente envolvente y relajante que nos ayude a conciliar el sueño. Te damos 15 claves fundamentales para disfrutar de un dormitorio bonito y relajante.

1. ¿Cómo lo distribuyo?

La cama es la pieza principal sobre la que gira toda la decoración. Sin embargo, antes de lanzarte a su compra, calcula el espacio que te quedará para colocar unas mesillas a ambos lados de la cama (40 cm mínimo). Si el dormitorio es grande, puedes añadir una banqueta a los pies para utilizarla como descalzadora. En cuanto a la orientación, procura situar el cabecero a un lado de la ventana, nunca detrás ni de frente, así la luz no te molestará.

2. El color de las paredes

El color es fundamental en la decoración y, en un dormitorio, su elección debe estar al servicio del descanso. A la hora de pintar las paredes, elige tonos claros, suaves y cálidos, como la propia piel. Éste es el caso del beige, el garbanzo, el crema, el amarillo pajizo o el salmón. También resultan envolventes los grises cálidos, los verdes agua y los turquesas. Se recomienda evitar los tonos vibrantes o chillones, por sofisticados que sean.

dormitorio de ambiente armónico

3. Suelos confortables

Aunque el mueble protagonista es la cama, pisar calidez es lo mejor que nos puede pasar después de un buen descanso. Escoge suelos cálidos, como la madera maciza o laminada, y vístelos con alfombras de lana de pelo largo que arropen tus pies al caminar descalza.

4. La cama, pieza clave

Es la inversión más importante del dormitorio. Elige un buen somier y un buen colchón. Los de látex (a partir de 1.000 €) y los viscoelásticos (desde 1.500 €) son los que mejor se amoldan al cuerpo. Antes de decidirte, pruébalo junto con la almohada.

5. Elegir el cabecero

Se llevan cada vez más altos y más rectos, aunque los especialistas recomiendan no abusar de la altura (intenta no sobrepasar los 130cm). Los puedes forrar con cuero o con telas coordinadas con las cortinas, y jugar con detalles que siempre visten, como tachuelas o falsos capitonés. Si prefieres una opción más atemporal, un clásico cabecero de rejilla o de madera lacada dará, además, un toque vintage. ¿Quieres ser original y dar un aire más funcional al dormitorio? Un cabecero de pocos centímetros integrado en un mueble modular a medida con mesillas incluidas resultará, además, muy decorativo. Otra opción son los cabeceros multifuncionales. Por ejemplo, una hornacina en la pared sobre la cama puede servirte de estantería, además de delimitar la zona del cabecero. Otra posibilidad muy vistosa, si tienes espacio suficiente, es jugar con un tabique a media altura a modo de cabecero (por ejemplo, de DM pintado o lacado) para separar la zona de descanso del vestidor o del baño.

6. Alternativas muy decorativas

No siempre hay que recurrir al tradicional cabecero de madera o de hierro. Hay opciones para “enmarcar” la parte superior de la cama que quedan muy elegantes. Por ejemplo, puedes entelar toda la pared donde se apoya la cama o empapelarla de un modo distinto al resto. El entelado “recoge”la zona de la cama y le da un aire distinguido. Una alternativa, igual de decorativa aunque más fácil de mantener, son los frentes panelados de madera.

7. Acertar con las mesillas

Ponemos mucho empeño en la elección de la cama, buscando que sea amplia y cómoda,pero luego queda la ardua tarea de “encajar” una mesilla a cada lado. Lo más práctico es hacerlas a medida, aunque hoy puedes encontrar mesillas de tamaños muy variados que van desde los 30 cm de ancho hasta los 60. La razón es que la iluminación ya no se apoya únicamente en la mesa, sino también en la pared y, muchas veces, en el propio cabecero de la cama.

8. Elegir la ropa de cama

La ropa de cama es la responsable, en gran medida, de garantizar un descanso reparador. Así, conseguirás una cama mullida y apetecible si combinas, por ejemplo, una funda nórdica con una colcha o un cubrecama con tonos o motivos a juegos. En cuanto a las sábanas, mejor las de 100% algodón.

dormitorio muy amplio

9. Detalles confortables

Los textiles son los verdaderos protagonistas del confort. Jugar con cojines de diferentes tamaños sobre la cama o poner un plaid regala calidez. Otros detalles como entelar o empapelar una pared, colocar una butaca descalzadora, u optar por una cama con dosel ayudan a dar un aire acogedor al dormitorio.

10. Crear un vestidor

El confort de un dormitorio está asegurado si cuenta con un buen armario para guardar la ropa con comodidad. Los de pared a pared son los más prácticos, sobre todo si cuentan con altillos en la parte superior. Si tienes espacio, contempla la opción de situarlo tras un tabique para tener más intimidad. También puedes integrarlo en el baño –si es grande– cerrando la zona de sanitarios y ducha y abriéndolo a la habitación.

11. Una zona de tocador

Si tienes espacio en el dormitorio, un tocador pondrá el toque femenino y personal al ambiente. Si eliges una mesa o un buró antiguo, una silla de estilo y un espejo crearás un rincón romántico y con un aire vintage. Reforzarás este efecto romántico con frascos de cristal antiguos y algunas flores.

12. Vestir las ventanas

Las telas vaporosas con caída, como hilo, algodones o linos, ya sean lisas o con sutiles estampados a juego con la ropa de cama, son una apuesta segura. En pocos metros, unas caídas a ambos lados o unos estores en tonos claros aportarán más sensación de amplitud. En dormitorios amplios, puedes optar por una doble cortina, es decir, un visillo y una cortina con una tela más tupida. Y atención a los bajos de la cortina: la tendencia ya no es a ras de suelo, sino que “arrastre” hasta unos 30 cm para que quede más rica.

dormitorio pocas piezas

13. La mejor iluminación

Para planificar la iluminación artificial del dormitorio hay que plantearse tres tipos básicos. Un punto de luz en el techo es perfecto para iluminar con rapidez la habitación. Por otro lado, y para crear una atmósfera más intimista, puedes utilizar en las mesillas luces indirectas, como las lámparas con pantalla o de retroiluminación con fluorescentes cálidos. Si se quiere leer sin molestar al que duerme, hay lámparas individuales con luz muy tenue a base de leds con brazo flexible. Luego está la iluminación extra, como instalar luces dentro de los armarios, halógenas para destacar algún cuadro, de señalización en el suelo camino al baño...

14. El baño en el dormitorio

Habitación con baño. Esta opción es cada vez más habitual en el dormitorio. La razón: pura comodidad. Un espacio estanco, ya sea con o sin puerta corredera, es la opción clásica (aíslas o unes a tu conveniencia). Otras alternativas para independizarlo del dormitorio son un murete a media altura, un panel de cristal, un acceso sin puerta o un mueble bajo. En este último caso, puede servir un cabecero alto o simplemente un armario. ¿Otra manera decorativa de separarlos? Un escalón que sitúe ambos espacios a dos niveles diferentes.

15. Un buen aislamiento

El colchón, la luz, incluso el color de las cortinas influye en el ambiente de un dormitorio. Sin embargo, si hay algo imprescindible para un buen descanso es el silencio. El tráfico de la calle o el ruido de los vecinos puede romperlo e interrumpir el sueño. Pero hay soluciones. El doble acristalamiento de las ventanas o los vidrios acústicos disminuyen mucho el ruido de la calle. Si el problema son los vecinos, no hay más remedio que “aislar” la habitación. Hay placas de yeso con lana mineral en el centro que logran insonorizar. Un truco, además decorativo, puede ser forrar las paredes con corcho o entelarlas con muletón en medio.

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