Pollo asado con patatas al romero

Pollo asado con patatas al romero, de Amélie

Todos nos enamoramos de Amélie (2001), de su bondad y de su encanto francés. Y de aquella película hoy rescatamos una receta maravillosa y muy sencilla de hacer.

Es el momento clave, en el que Bretodeau encuentra la caja que contiene sus recuerdos y se pone a llorar mientras el narrador nos sigue contando que, a los 50 años, todo lo que nos queda de la infancia son pequeños tesoros olvidados en una pequeña caja oxidada.

Raciones y tiempo: 4 personas | 55 min

Ingredientes

1 pollo mediano

12 patatas pequeñas
1 vaso de vino blanco
1 tacita de caldo
1 cucharada de mantequilla
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharada de romero picado
Pimienta

Sal

Elaboración

Precalentar el horno a 230º. Mientras tanto, lavar el pollo, retirar las posibles plumas que pudieran quedar y secarlo bien con papel de cocina. Salpimentarlo, rociarlo con el aceite y colocarlo en una fuente refractaria.

Esparcir unos copitos de mantequilla por el fondo de la fuente y asar el pollo durante 30 minutos. Después, bajar la temperatura del horno a 200º, regarlo con el vino y proseguir la cocción aproximadamente 15 minutos.

Pelar las patatas, lavarlas y tornearlas para que queden de la misma forma y tamaño. Agregarlas a la fuente, verter el caldo y espolvorear todo con el romero. Proseguir la cocción durante 25 minutos.

Retirar la fuente del horno, cubrirla con papel sulfurizado y dejar reposar el asado durante 5 minutos para que los jugos se repartan bien. Pasar el pollo y las patatas a una fuente de servir.

Desglasar la fuente del asado para recuperar los jugos de cocción: para ello, añadir dos o tres cucharadas de agua caliente y raspar el fondo suavemente con una espátula. Pasar la salsa obtenida a un cacito y llevarla a ebullición. Servirla bien caliente, acompañando al pollo y las patatas.

En la magistral secuencia inicial de “Amélie”, la voz del narrador nos explica que “esa mañana, como todos los martes por la mañana, Dominique Bretodeau ha salido de
 su casa para ir a comprar un pollo de granja. Lo prepara asado con patatas y, después de haber trinchado los muslos, las pechugas y las alas,
su más inmenso placer consiste en desmigar con los dedos la carcasa aún caliente, empezando por las rabadillas. Pero, no; hoy no sucederá así”.

Si quieres ver más recetas como esta, vuelve a nuestro Especial "Recetas de película".

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