Molde de madalena

Fuentes para el horno: conoce las mejores

No todo lo que se hornea en moldes son pasteles, también la cocina salada puede precisar de algún recipiente adecuado para dar forma en el horno, como es el caso de las terrinas de pescado, las quiche o las gelatinas saladas. Los moldes en la cocina son necesarios, sobre todo si nos adentramos en el universo del dulce, donde la cantidad de recetas que requieren moldes son incontables.

Debemos hacer acopio, simplemente, de dos tipos de molde: Un molde alargado tipo plum-cake, de silicona y uno desmoldable, rígido, para hacer, por ejemplo, un pastel de queso o un semifrío. 

La silicona es el material ideal para la pastelería puesto que nos evita del engorroso paso de engrasar y enharinar el molde. Además no se oxida y es cómoda para almacenar. El único inconveniente es su falta de rigidez, que nos dificulta el desmoldado de algunos pasteles, como es el caso de los semifríos, las mousses cuajadas, o los pasteles de queso.

En estos casos conviene tener uno rígido desmoldable, de los clásicos, procurando que tengan una capa antiadherente. Aún así, esta capa no garantiza que se peguen las masas, por lo que siempre tendremos la precaución de engrasar y enharinar el molde.

Mi opción personal

Desde que descubrí el molde combinado, mi afición por la pastelería ha aumentado considerablemente. En mi cocina uso con asiduidad el molde de quiche, cuya base es cerámica y los bordes son de silicona, y también el desmoldable también de base cerámica y paredes de silicona. Estos dos moldes me permiten usar la misma superficie para hornear y servir en la mesa.

¿Eres pastelera? ¿Qué tipo de pasteles te gusta cocinar más? Cuéntanoslo en los Comentarios de este artículo. 

@el_mueble
BLOGS AMIGOS