Accesos rápidos


Publicidad



DIRECCIONES

Encuentra aquí las direcciones de las marcas, tiendas y profesionales con las que se ha decorado este hotel Ver

Zona exterior con mesas

El hotel rústico Lugar do Cotariño

Restaurado piedra a piedra para no alterar ni lo más mínimo un entorno privilegiado, este hotel situado en plena Costa da Morte y cercano a las playas de la ría es un lugar para perderse.

En Galicia se dan dos versiones para explicar el dramático nombre de la Costa da Morte, la franja costera entre Malpica y el cabo de Finisterre, en cuyo corazón, Camariñas, se ubica este hotel. La primera se refiere a la infinidad de trágicos naufragios que, todavía hoy, se cobra esta parte de la costa atlántica, salpicada de peligrosos arrecifes. La segunda, al nombre que los antiguos romanos daban a este emplazamiento que para ellos era el lugar donde “moría” el sol.

Alberto Cuervo y Julia Flores, los propietarios de este singular hotel, se enamoraron de esta zona hace ya muchos años. Madrileño él y de Toledo ella, pasaron muchos veranos en Camariñas, y cuando Alberto se jubiló y surgió la oportunidad de comprar una diminuta aldea vecina a Camariñas no se lo pensaron dos veces.

“La idea primero era tener una casa para nosotros –recuerda Julia– pero había dos viviendas y unas cuadras, y vimos que existían posibilidades de dedicarnos al turismorural”. Así se lanzaron a una nueva empresa, cuya consecución fue complicada: la finca, como suele ocurrir en Galicia, tenía muchos propietarios y fue muy laborioso comprarla toda, parte por parte. Sin embargo, las obras, que duraron dos años, fueron muy bien. “Tuvimos un equipo fantástico, dirigido por el arquitecto Luis Méndez”, recuerda Julia. Algunos eran auténticos artesanos que supieron devolver a la piedra local todo su esplendor.

Así, el hotel lo forman los tres edificios que ya había en la aldea original. Uno de ellos estaba en tan mal estado que tuvo que ser demolido. De todas maneras, para hacer la nueva casa se utilizaron las mismas piedras. Este detalle es una muestra del compromiso de los propietarios con este entorno natural privilegiado y especialmente tranquilo que combina los placeres del monte y el campo gallegos con la presencia del mar cercano. Un mar que también es variado, porque a algo más de un kilómetro del hotel es posible tanto bañarse y pasear por las tranquilas playas de la ría –contemplando los delfines que allí nadan– como aventurarse en el mar abierto de la costa atlántica “que tiene un agua fría y batida, pero hermosísima”, describe Julia.

En el hotel Lugar do Cotariño hay siete habitaciones, dos de ellas tipo suite, además de dos comedores, una sala de estar y un espléndido jardín que huele a eucaliptos y en el que se escucha el acompasado rumor de los maizales vecinos mecidos por el viento.

Para el trabajo de la decoración se optó por el equipo de Becara, liderado por Mayte Juberías. El interiorismo combina de forma acertada una base rústica con un mobiliario clásico y sobrio. Piezas intemporales, pensadas para durar toda una vida, que se combinan con tapicerías de calidad en tonos neutros: de suaves crudos y grises a beiges intensos. Para los suelos se ha combinado un pavimento porcelánico en las zonas comunes con la tarima de madera en las habitaciones. Las notas de color las aportan detalles como los fragantes ramos de flores frescas que proceden del jardín de la finca. “Este es un lugar maravilloso”, aseguran los propietarios cuando se les pregunta por qué vale la pena visitar su hotel. Los espacios generosos, la tranquilidad, la cuidada cocina y la atención que se recibe son la mejor prueba de que la Costa da Morte resulta un sitio maravilloso en el que venir a perderse al menos unos días.

Publicidad


¡Me encanta! ¡Quiero compartir!

0 Comentarios

Para opinar, debes identificarte o registrarte ¡Gracias!

Identifícate, por favor. ¡Hazte de El Mueble!¡Regístrate!.


¡Ups! Para participar, debes estar registrado

Identifícate, por favor. ¡Hazte de El Mueble! ¡Regístrate!

Otros artículos que te interesarán


La web en Twitter