
La mejor posición para dar el pecho
Saber cómo poner a tu bebé en el pecho, qué posiciones adoptar, es básico para evitar complicaciones al inicio de la lactancia. La boca bien abierta y las mejillas redondeadas son las claves que te mostrarán que está mamando bien.
Cuando decimos posición nos referimos a la postura, actitud o modo en que alguien o algo están colocados. Pero, en ocasiones, cuando hablamos de amamantar, nos referimos indistintamente al agarre (la colocación de la boca del bebé en el pecho) y a la forma en que la madre sujeta al bebé. Sin duda ambas están relacionadas ya que la colocación del bebé respecto a la madre va a determinar la forma en que su boca se coge al pecho, no obstante diferenciarlas permite determinar la importancia del agarre para el logro de una lactancia exitosa.
Mirando en el interior
La parte interna del pezón no es más que un acúmulo de carne con muchos vasos sanguíneos, atravesada por una serie de conductos por los que sale la leche. Justo detrás, esos conductos se amplían, en la zona de debajo de la areola, y se forman unos espacios vacíos, los senos lactíferos, que se llenarán de leche. Serán como unos depósitos que el bebé irá vaciando mediante la presión entre la lengua y el paladar. Cada uno de estos senos (entre 5 y 15 en cada pecho) depende de una glándula que fabrica leche y se comporta de forma autónoma.
Los conductos se hacen pequeños a medida que se ramifican y al final de cada uno hay un grupo de alveolos que producen la leche. Los alveolos están rodeados de un músculo. El bebé, al estimular la areola y el pezón cuando mama, provoca el reflejo de oxitocina. Esta hormona llega al pecho a través de la sangre y hace que estos músculos se contraigan. Así, la leche sale desde los alvéolos de la glándula hacia los conductos y, de forma continuada, hacia los senos lactíferos. Otra hormona distinta, la prolactina, será la responsable de que se continúe produciendo leche.
Conseguir acoplar la boca del niño al pecho correctamente es uno de los factores más importantes para que la salida de la leche sea eficaz y permita una lactancia feliz.