La idea de Elisabeth Macías
Dentro de un cajón estrechito de la cómoda de la habitación, donde, por capacidad, no me cabía casi nada, únicamente cartas, sobres, recibos, y todo desordenado, decidí aprovecharlo al final con un separador que encontré en una de estas típicas tiendas de cosas de casa, donde tanto me gusta comprar cajas para ordenar y guardar ropa y cosas de temporada. Este separador/cajita está dividido en varios cuadros interiores, donde tengo clasificados mis complementos, sin que se mezclen ni hagan nudos, ni se muevan al abrir y cerrar el cajón. Desde que lo tengo, me encanta abrir ese cajón que antes era un desastre.