La singular historia de mis lámparas
Os envío una foto del objeto más preciado de mi casa: las lámparas que heredé de mi tío Pedro Mari. Me gustaría compartir con vosotros la singular historia que hay detrás de estas lámparas. Mi tío vivió durante varios años en alquiler y siempre llevaba consigo la lámpara de la foto y su colección de teteras. Cuando finalmente se decidió a comprar un piso pidió al aparejador (y amigo) encargado de la obra del edificio en cuestión que, si bien en el salón estaban proyectados 2 puntos de luz, sólo colocaran un punto de luz en el suyo ya que únicamente disponía de una lámpara. Por error nadie atendió la demanda de mi tío. Cuando empezó a vivir en el piso y su amigo aparejador le preguntaba sobre cómo se encontraba en su nuevo piso mi tío siempre se lamentaba de que no hubieran puesto un único punto de luz. Decidido a resolver este “problema” su amigo consiguió comprar otra lámpara idéntica y se la regaló. Lo realmente curioso es que ¡¡distan 20 años entre la compra de la primera lámpara y la segunda!! Es sorprendente ¿verdad?. En memoria de mi tío Pedro Mari. Te echamos tanto de menos ¡Lo que daría por poder volver a mantener una conversación contigo!