
Cómo combatir las orugas de la col
La oruga de la col se identifica por su color verde grisáceo, con tres líneas longitudinales de color amarillo, puntitos negros y pelos blanquecinos que la recubren. Sus mariposas son blancas con manchas negras y ponen los huevos en el envés de las hojas. Pueden tener hasta tres generaciones al año. Cuando se detectan los huevos, hay que actuar para controlarlos ya que, una vez eclosionan, las orugas –de unos 5 cm de largo– empiezan a devorar con rapidez las hojas de las coles.
Una técnica muy eficaz es localizar los huevos de las orugas en el envés de las hojas y aplastarlos con el dedo pulgar –la puesta se da entre abril y junio–. Aunque, si ya está muy extendida, se puede recurrir al Bacillus thuringiensis, una levadura cuyas bacterias paralizan el sistema digestivo de los gusanos cuando la ingieren. Fácil de conseguir en tiendas de jardinería, se mezcla el polvo de la levadura con agua y se pulverizan las plantas al atardecer, ya que la radiación ultravioleta solar tiene efectos bactericidas y degrada su efectividad.
En la práctica, las acciones preventivas ayudan a evitar su ataque. Una de ellas es respetar las rotaciones, realizar un abonado correcto del suelo y un riego adecuado; de este modo las plantas se mantienen vigorosas y se evita el ataque de la oruga de la col. Colocar una hoja de helecho encima de cada col aleja a la mariposa, y rociarlas con una disolución de sal marina –a razón de 250 gr en 5 litros de agua– ayuda a reforzar las coles y a mantener a las orugas alejadas.