
¿Qué le aporta la fruta a mi hijo?
A partir de los seis meses, tu hijo puede empezar a probar otros sabores a parte de la leche, que debe ser el alimento más importante.
Oímos hablar mucho de la importancia de tomar fruta y hortalizas, pero conseguir que les gusten es casi un reto.
La mayor parte de las calorías de la alimentación de un bebé deben provenir de la leche materna o, en su defecto, de la leche artificial. La fruta tiene pocas calorías, así que darle demasiada cantidad podría retrasar su crecimiento. Modérate y dale poca: ofrecer a esta edad pequeñas cantidades de la fruta que solemos comer en casa, sin obligar, es positivo.
Una costumbre muy sana
- Variedad de texturas y olores. La fruta brinda una serie de estímulos (color, aroma, sabor, temperatura, peso...) que contribuyen a educar sus papilas gustativas a una necesaria diversidad.
- Pequeñas dosis de nutrientes. Pese a que en esta etapa su papel es el de contribuir a diversificar sus sentidos, la fruta aporta al bebé pequeñas cantidades de nutrientes como el agua, la fibra o vitaminas. La C, por ejemplo, le ayuda a aprovechar el hierro e los alimentos, pudiendo multiplicar su absorción hasta por cuatro.
- Unas costumbres saludables. Empezar a habituarse a tomar fruta aumentará las posibilidades de que la acepte en el futuro. Y tomar fruta es bueno para la salud. Varios estudios han relacionado la introducción de la fruta a partir de los seis meses con su aceptación posterior. En un interesante seguimiento de 70 niños durante ocho años, publicado en la revista científica estadounidense Journal of Nutrition Education and Behavior, se observó que a mayor variedad y cantidad de frutas ingeridas por un grupo de bebés de los seis a los doce meses, mayor era la variedad y la cantidad de frutas que tomaban en edad escolar.
¿Tu hijo toma fruta? ¿Le gusta? Cuéntanos tu experiencia en los Comentarios de este artículo.