Cambia el color de tu casa
Probando, probando...
Como no puedes saber cómo reaccionarás frente al color, antes de comprar pinturas, telas o papeles, visualiza la composición y ajústala a tu sensibilidad. Para definir la cantidad de cada color, ayuda recortar cuadrados con los tonos escogidos: uno más grande para el dominante y otros más pequeños para los complementarios, que irás recortando hasta encontrar la medida en que cada color te haga sentir bien. Una vez precisado el tamaño de cada tono, es más fácil decidir si usarlos en una pared, un mueble o un cojín. Eso sí, para visualizar cómo quedarán los tonos en la pared -y cómo interactuarán con el espacio y con la luz- pinta con ellos grandes cartulinas (mínimo 1x1 m), para observarlos y sentirlos por la mañana, al mediodía y por la noche.
Colorea a tu ritmo
Lo ideal es ir paso a paso. Puedes empezar pintando las grandes superficies, y ver cómo te sienta esa intensidad de color y en esa cantidad. A veces, al pintar toda una habitación lo que parecía un suave y definido gris en la muestra se percibe como un blanco apagado que no te acaba de convencer. En ese caso, es mejor repintar las superficies con otro tono de la gama hasta dar con el idóneo.
Conseguida la composición cromática definitiva, puedes actualizarla cada temporada con detalles (desde un mueble auxiliar hasta un cojín) en los tonos complementarios. Para impulsar un ambiente más arropado, apuesta por los tonos oscuros, y para dar frescura, por los más claros.
La dificultad de los tonos neutros
La mayoría piensa que es fácil decorar con blanco, beige o gris. Pero se equivocan. Los neutros son tonos muy difíciles, porque no ambientan. Sólo realzan lo existente. Y no es cierto que lo moderno tenga que ser blanco, lo atemporal beige y lo sofisticado gris plumbífero.
Blanco
Es verdad que una casa en blanco ofrece un look minimal, pero exige mucha luz natural y un mobiliario de calidad para que el ambiente no se perciba pobre y soso. ¿Tienes poco sol o unos muebles sencillos? Activa la misma pureza con una base gris plata y algunos toques en complementos de colores atrevidos como los anaranjados o los verdes lima.
Beige
El beige, por su parte, crea ambientes elegantes y sosegados pero pueden resultar faltos de carácter si no hay piezas de nivel. ¿Por qué no mezclas paredes en camel con pinceladas en verde manzana, gris perla o marrón rosado? Lograrás un espacio igual de relajante pero con mucha más personalidad.
Gris
El gris azulado modela atmósferas urbanas y chics, pero oscuras. ¿Deseas sofisticación luminosa? Acompáñalo con blanco y complementos en dorado y plata envejecida.
Dicho todo esto... ¿De qué colores te gustaría ambientar tu casa? ¡Coméntalo en los Comentarios!