
15 ideas para cambiar tu casa en un fin de semana
¿Tienes un fin de semana libre por delante? ¿Quieres un cambio radical en casa sin grandes obras ni grandes presupuestos? Te damos 15 ideas facilísimas de resultados fantásticos. Elige las ideas que más se adapten a tus gustos... ¡y a disfrutar de casa nueva!
Repinta tu casa
La pintura es siempre un buen recurso para cambiar el aspecto de una estancia. Si no deseas una gran transformación que implique también renovar los textiles, opta por un color de pintura en la misma gama del que ya tienes. En este caso, para reforzar el cambio, recurre a una técnica de pintura decorativa (aguada, esponjado) o atrévete a pintar una de las paredes en un color alegre y más oscuro al resto de la estancia.
Si pintas de un tono más intenso la pared de la ventana, el color de esa pared parecerá menos radical, pero te diferenciará la estancia y potenciará el exterior.
Decora con papel pintado
Ya sea para destacar una pared –¡está de moda!– o para toda una habitación, el papel pintado es un recurso perfecto para un cambio total. Es fácil de instalar, ofrece mil y un diseños, si lo eliges vinílico puede lavarse sin problemas y, además, oculta las imperfecciones de la pared.
Instala un zócalo de madera
Decora, protege y aísla. Un zócalo es un recurso práctico y decorativo para vestir las paredes de cualquier estancia. Si tienes niños, es el recurso perfecto, ya que las paredes se convierten, en muchos casos, en improvisados lienzos para sus creaciones. Si quieres fomentar su creatividad, puedes instalar un zócalo pintado de pizarra, ¡y vía libre! También puedes pintarlo del mismo color de los muebles para que se integre en la decoración o con pintura magnética de colores para colgar sus mejores dibujos.
Instala molduras en el techo
Además de decorativas, las molduras permiten modificar la percepción de una estancia: equilibrar sus proporciones, "bajar" un techo demasiado alto, reforzar su estilo clásico...
Dale nueva vida a un mueble
No descartes un mueble por su acabado, ya que basta con pintarlo, lacarlo o decaparlo para que se convierta en una pieza radicalmente nueva. Los colores claros son una apuesta segura: no solo aligeran la pieza, sino que se integran más fácilmente en la decoración.