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Fachada y jardín de la casa

Una casa de cuento en medio del bosque

Tiene un riachuelo en el jardín. Y una casita de juegos pintada de rojo. El salón es un mirador al bosque y las camas se acurrucan bajo la buhardilla… La reforma de esta casa es un cuento con final feliz.

"Yo soy de las que piensan que las casas te eligen a ti, y no tú a ellas”, dice convencida Lorena.“ En un viaje que hice por Cantabria, un día vi, por casualidad, una casa que me enamoró. Se trataba de una antigua cuadra situada en un lugar idílico, con muchísimo terreno, su propio riachuelo… un verdadero sueño. El caso es que al cabo de un tiempo, hojeando una revista, allí estaba. ¡Una foto de la casa de mis sueños, y estaba en venta! No me lo podía creer. Parecía que la casa me había encontrado. La compramos sin dudarlo”.

A partir de ahí comenzó la tarea de rehabilitación, de la que se encargó un constructor de la zona, José Luis Tirador. Aunque Lorena tenía claro lo que quería, se dejó asesorar por Ana Delgado, que además de ser amiga suya es interiorista y propietaria del estudio de decoración Laminter.

“Lo más importante era sacarle todo el partido al maravilloso entorno de la casa y darle protagonismo al jardín. Por eso colocamos un comedor exterior y, un poco más apartado, creamos un rincón encantador en el que disfrutar de la naturaleza a cualquier hora del día. Es perfecto para tomar el aperitivo, un café o simplemente conversar”, nos explica Lorena. En el porche situaron una agradable zona de estar y un banquito que se convierte en un magnífico mirador.

Ligeramente apartada de la vivienda principal encontramos una pequeña casa pintada de rojo. “Es una casita de juego para las niñas –concreta Lorena–. Siempre nos había hecho ilusión que tuvieran una y, ahora que teníamos la oportunidad, había que aprovecharla. Al principio dudamos sobre cómo construirla, pero enseguida se nos ocurrió la idea de copiar las típicas construcciones tradicionales de Suecia, el país natal de mi marido. Así tendríamos un pedacito de su tierra en nuestro nuevo hogar”.

En la reforma de la casa se mantuvieron todos los materiales originales posibles, como la piedra y las vigas de madera, y se colocó el suelo de barro y la carpintería típicos de la zona.“Quería que se conservara la atmósfera rural de la cuadra. Me fascina su sabor rústico”, confiesa Lorena. “También me hacía mucha ilusión disfrutar del paisaje desde el interior, y por eso instalamos un frente acristalado que recorre la pared y que ha llenado de vida y de luz toda la vivienda”, describe satisfecha.

Entonces llegó el momento de distribuir los espacios, de forma que todos los ambientes quedaran comunicados y a la vez bien diferenciados. Junto con Ana, encontró soluciones tan estupendas como el murete que separa el salón del comedor o el tabique abierto que independiza la cocina sin dejarla cerrada al resto de la planta. En el salón, para no restar protagonismo a la naturaleza que se asoma a través del panel de cristal, optaron por un sofá de obra de baja altura, que no obstaculiza las vistas, y otro colocado enfrente, desde el que se disfruta plenamente de ellas. “Me apetecía tener un comedor rosa. Se lo comenté a mi amiga Mónica Jessen, que es interiorista y me ayudó con la elección de muchos muebles –comenta–, y ella me propuso introducir el color con unas sillas pintadas, que han quedado geniales”.

Para la cocina escogieron muebles y revestimientos de aire rústico, “que es lo que la casa pedía”, según sus propias palabras.

Unas escaleras llevan a los dormitorios. En el de las niñas, Lorena aprovechó el espacio al máximo con unas literas y una cama extra con cajones. “Normalmente vienen amigas de mis hijas a casa. En verano, cuando vuelvo de la playa, siempre lo hago con algún ‘niño de más’”, bromea. También cuenta que, después de haber vivido en muchos países, Estados Unidos e Inglaterra entre ellos, y tras haber visto muchos tipos de decoración, se declara “una enamorada del estilo típico de Nueva Inglaterra, con un toque ‘cursi’”, describe entre risas. Por eso quiso recrear esa atmósfera “entre rústica y romántica” en los dos dormitorios. Con la madera pintada en tonos grises, el suelo enmoquetado, las paredes cubiertas de flores y los textiles estampados y perfectamente combinados, ¡objetivo conseguido! “Esta decoración campestre me recuerda a Nantucket (Massachussets), una isla idílica donde tenemos la suerte de veranear”. Con esa inspiración, llenó de rosas las paredes de su habitación, llena de luz gracias al nuevo ventanal que recorre la pared frente a la cama. El resultado, lejos de quedar excesivo, recrea la atmósfera romántica y acogedora que Lorena buscaba. Y está feliz, porque ha conseguido convertir un flechazo en una casa a su capricho. ¿No es el sueño de cualquiera?

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1 Comentarios

  1. Preciosa!es un sueño de casa ,me gusta como está decorada ,acertado al 100%100,acogedora al máximo ,que a mí personalmente es lo que m´s me gusta.

    vintagecool - 21/01/2013

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