
Con vistas al mar y al bosque
Primero fue el paisaje, después la casa. Y es que el proyecto de esta vivienda gira alrededor de su privilegiado entorno. Desde cualquier rincón de la casa se puede disfrutar de las vistas.
Una ladera boscosa en suave pendiente sobre el Mediterráneo, un anfiteatro natural donde casi se oye el silencio. Este es el escenario donde se levanta la casa creada por el arquitecto Diego Tobal, abrazada por alcornoques y pinos. “La relación con el entorno está en la base del proyecto –explica–. Dirigimos todas las decisiones a disfrutar de este paisaje singular, con la sierra de Marbella al norte, la bahía de Gibraltar al sur, y el perfil de África en el horizonte en días claros”.
Los espacios exteriores –proyectados por la paisajista Isabel Pallarés– fueron objeto de una atención especial: “El porche es un completo salón al aire libre. La piscina, inspirada en las clásicas albercas, recoge el azul del cielo y tiene un rebosadero que le da calidad de fuente. Además, construimos un cenador, o chiringuito como lo llamamos por aquí, ideal como mirador, zona de sombra o rincón de descanso. Es una casa de vacaciones donde la mayor parte de la vida familiar se desarrolla al aire libre”.
La construcción, por supuesto, respetó la tradición local: paredes encaladas, teja árabe, y, en el interior, viguería pintada en blanco, “un recurso para crear ambientes vivos, amables y acogedores”.
Las estancias
El salón, organizado ante la chimenea, está pensado para la reunión familiar y la charla con amigos, y no renuncia al paisaje, al que se abre mediante grandes ventanales correderos.
El comedor, en la parte interior de la estancia y junto a la cocina, dispone de su propia salida a una tranquila terraza.
En el dormitorio de invitados, los materiales se conjuran para lograr un paraíso de calidez: la tela de arpillera del cabecero, el papel pintado similar al bambú de la pared, el biombo de roble, la alfombra de fibra, las cortinas de loneta cruda con visillos de algodón… Cuenta además con dos salidas directas al jardín y al paisaje.
El dormitorio principal es en realidad un pequeño apartamento en la primera planta. El baño juega con el intenso contraste de los tonos claros en cortinas, sanitarios y pavimento, con el gris oscuro del gresite de las paredes y los tocadores de iroco. La bañera exenta está situada estratégicamente ante el ventanal que da al balcón y a las vistas. La cama con dosel está situada ante un frente acristalado que rinde el último homenaje a un entorno único.
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