
Todo el año junto al mar
La decoradora Àngels Urgell recibió el encargo de transformar una casa de verano de los años sesenta, en la Costa Brava, en una vivienda preparada para vivir todo el año. “La reformamos por completo, con la idea de darle un uso racional a cada espacio, algo necesario para convertir lo que era una residencia esporádica en una casa para la vida diaria de una familia con dos hijos. También ampliamos el porche y el jardín, para favorecer el uso continuo de la zona exterior. Intentamos dar más calor a los interiores, sin perder por ello la vocación marina”.
El porche, con vigas antiguas de pino y doble teja, es un espectacular mirador sobre el mar y sobre un gran pinar, lo que conforma una estampa característica de la Costa Brava. “Toda la casa, sin excepción, tiene vistas al mar –remarca Àngels–. Ésa fue la filosofía de la reforma. Por otra parte, optamos por materiales y colores naturales, que fueran agradables en todas las estaciones del año”. El despacho, junto al porche, disfruta de la misma vista, con la mesa encarada hacia el horizonte.
Al entrar al salón se hace evidente enseguida la línea del trabajo de Àngels: suelos de terracota manual, vigas de madera decapada, marrones y blancos en los textiles, paredes de color café con leche rebozadas con pátinas y tintes naturales... “La pintura de los interiores, a la que prestamos una atención muy especial, la realizó Arts & Claus –comenta la interiorista–. Además utilizamos piedra autóctona, llamada de Vilopriu, para la pared en seco de la bóveda bajo la escalera”.
El salón, además de la tertulia principal con sus imponentes ventanales, cuenta con otro ámbito, más recogido y familiar, con una pequeña biblioteca. Para delimitar ambas zonas, Àngels diseñó una chimenea con una importante personalidad decorativa, sostenida por columnas de toba natural y abierta a ambos lados. Sobre uno de los sofás, la decoradora reservó un lugar destacado para un cuadro del artista Sánchez Santiago, que es buen amigo de la familia propietaria.