Tan natural como el mar
Tres espacios comunicados
Salón, comedor y cocina forman un espacio continuo, aunque un arco y una península sirven para que cada ambiente delimite perfectamente su función. La madera de roble, que se utilizó en la mesa de centro del estar y se repite en el aparador del salón y la mesa de comedor, unifica estos tres ambientes. En el comedor, las sillas son de cuero teñido de blanco: “Es un material que viste por su textura, sin necesidad de agregar color –dice Olga–. Las cortinas son de lino con ojales de acero, que agregan otra nota de actualidad y crean un fruncido muy delicado, sutilmente decorativo”.
Una cocina actual y familiar
Grandes tiradores de línea contemporánea marcan la estética de una cocina que se abre por completo al comedor. El frontal de los electrodomésticos de acero inoxidable da, incluso, un cierto aire profesional al ambiente, que equilibran unas lámparas con pantalla de algodón recubierta de cristal. Para la encimera se ha utilizado un corte grueso de mármol crema marfil, que con sus vetas mínimas, casi imperceptibles, dan un matiz de naturalidad. “Se le ha dado a la cocina un espacio generoso –dice Olga–, que permite moverse por ella con comodidad y holgura”.
Con sentido de la proporción
Reservada a los dormitorios, la segunda planta está rodeada de una terraza con barandilla de cristal, que suprime cualquier obstáculo visual con el mar. El techo abuhardillado, con vigas de madera clara, es muy alto, por eso se ha elegido un cabecero muy alto tapizado en blanco. “Es una de esas piezas que parecen desproporcionadas la primera vez que la ves –afirma Olga–, pero que sirven para arropar todo el ambiente con su sola presencia”. La interiorista subraya el cuidado puesto en el diseño de los armarios, con puertas de roble: “En ellos, cada cosa tiene su lugar, incluso el televisor”.
Sueños teñidos de azul
En el dormitorio principal, la mirada alcanza el horizonte, donde el azul del cielo se funde con el mar. A esta belleza natural se suma la cuidada decoración de la suite, con una imponente cama con dosel –diseño de Philippe Starck en madera de teca y acero, y con cortinillas de lino puro–. “Imprime carácter al dormitorio”, dice Olga. El baño, en cambio, lo diseñó ella por completo, con lavamanos exentos y puertas correderas de wengué. Una alfombra de pelo largo espera, a los pies de la cama, las primeras pisadas del día.
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