
Un piso de 90 metros cuadrados
Este ático se ha distribuido para que salón, comedor y dormitorio se bañen de luz natural a través de la terraza exterior. La clave: mucho cristal. Y el toque cálido: una buena chimenea con la que pasar agradables tardes de invierno.
Un cerramiento acristalado a modo de gran mirador sustituye en este salón a los clásicos tabiques convirtiéndose en el alma de este piso decorado por Marta Herrera. Las ventajas son todas: más luz y mayor sensación de amplitud. Y no se pierde calidez gracias a la chimenea. ¿Cómo ha sido posible en pocos metros? Cuestión de prioridades. El espacio que ocuparía el tradicional mueble del salón se ha destinado a una chimenea de chapa de acero que hace mucho más agradables las tardes de invierno.
El piso es diáfano, pero marca espacios cuando es necesario: la escalera y la puerta corredera actúan de separador entre el comedor, en el que también se ha ubicado una pequeña zona de estudio, y el salón.
Pasamos a las habitaciones. En el cuarto del bebé se aprovecha toda la altura de la habitación, con armarios volados a modo de altillo que no restan espacio “habitable” y brindan capacidad de almacén. La habitación se completa con la cuna, una cómoda -que sirve de cambiador- y un armario.
Y en el dormitorio principal, como en el salón, se invita al exterior a que se cuele por el ventanal que da acceso a la terraza. La sensación de amplitud que se genera es vital en tan pocos metros.
¿Vives en un ático? ¿Qué ventajas y desventajas tiene? Cuéntanoslo en los Comentarios de este artículo.
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