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Jardín

Una espléndida masía recuperada

En medio de la llanura ampurdanesa, a pocos kilómetros del mar y con la silueta de los Pirineos como fondo, el británico Peter Wilson encontró esta masía del siglo XIX, que estaba casi en ruinas. Después de la reforma se ha convertido en una casa espectacular en la que conviven en armonía los materiales originales de aquella construcción con una cuidada decoración de estilo gustaviano.

“Estaba casi en ruinas; me propuse restaurarla –nos cuenta– con fidelidad a los materiales y el estilo de la zona. Pero busqué al mismo tiempo crear unos ambientes abiertos, que respiraran amplitud por la altura de los techos y claridad por las grandes aperturas”.

Un jardín que mira al bosque

Un porche con techo de madera y suelo de barro corona la casa por una de sus fachadas laterales. Es un lugar recogido, apto para todo el año. Pero el frente principal se abre ampliamente al jardín, que se extiende sin obstáculos hasta el bosque. “Tanto las piedras de los muros como las tejas de barro son piezas recuperadas, procedentes de derribos de la misma comarca”, comenta el propietario. A la sombra de un árbol añejo, un improvisado rincón donde desayunar o merendar sin prisas.

Un salón con dos tertúlias

El salón se divide en dos tertulias, la más invernal, junto a la chimenea y, en medio, una zona de despacho y biblioteca. El pavimento es de tarima de roble y las paredes están encaladas. “Es el antiguo granero, de casi 100 m2 –dice Peter–. Eliminamos las columnas; el techo se sustenta en la viguería, apoyada por dos estructuras triangulares”. La gran embocadura de piedra fue adquirida en Francia, y las lámparas de sobremesa están hechas con antiguos botes de té de China.

El jardín penetra por los grandes ventanales y su luz potencia la belleza de algunas piezas, como la mesa de centro cuyo sobre es una antigua puerta o la embocadura de la chimenea.

Con una librería provenzal

El sello personal de la casa lo marca el mobiliario antiguo de estilo gustaviano, con piezas de madera pintada de gris claro. La cómoda, el escritorio o la mesa tras el sofá son piezas destacadas de esa colección. “Es un estilo característico de las casas de campo de Suecia, país donde tengo familia. Es la versión nórdica, sobria, de los muebles franceses de línea Luis XVI”, según cuenta Peter. La gran librería, en cambio, la compró en una subasta en un pueblo de la Provenza.

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