
Un cortijo renovado en plena sierra
Cuando la hierba rebrotó y los frutales dieron sus primeros frutos, lo que era un cortijo en ruinas se transformó en una alhaja. Desde la sierra malagueña de Ronda, la naturaleza ha entrado en esta casa para quedarse. En el salón, linos, barro cocido, madera y fibras acercan colores y olores de una montaña que nos mima desde el porche. Y la vista se nos pierde en el paisaje cuando llegamos a la cocina. El comedor impresiona. Sus dimensiones, lejos de abrumar, lo llenan de vida. Las delicadas sillas de inspiración francesa y el lino reinventan la robustez rústica de la mesa. Cuando llegas al dormitorio admiras el blanco sobre blanco en una explosión de luz difícil de olvidar. Como en el baño de la suite, al que la sierra también se acerca invitada por los amplios ventanales que rodean la bañera.
¿Te atreverías a renovar un cortijo de arriba a bajo? ¿O ya lo has hecho? Cuéntanoslo en los Comentarios de este artículo.