
Una reforma magistral con interiores de ensueño
Aunando tradición y modernidad, el campo y la ciudad. De este modo, Olga Ferrer e Irene Barceló decoraron esta casa rural en Mallorca: con exquisito mimo en sus destalles más contemporáneos para que respeten la riqueza del pasado.
Los arcos que antes cerraban la casa, ahora la abren de par en par al jardín, como buscando el aroma de naranjos y jazmines. En el salón conviven en armonía las vigas y las paredes de piedra con las piezas de un noble mobiliario de vanguardia. El comedor guarda un secreto: su espacio formaba parte del porche y conserva el cañizo en las vigas del techo, en un intento de no olvidar sus orígenes. Una pared de cristal lo devuelve a ellos para que siga participando del perfume del jardín, salpicado de rosas y plantas aromáticas. En el dormitorio, cada destalle está pensado para atrapar la luz y la tradición renace en las bovedillas del techo, como en el baño. En el primero, el roble del mobiliario, lejos de comerse la claridad, la amplía; en el segundo, las paredes revestidas de un microcemento en un tono arena similar al suelo provocan un efecto muy cálido y luminoso.
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