
Ósmosis: disfruta de un agua más pura
El agua que se consume en España es potable y no representa en general un problema para la salud. Otra cosa es la calidad y el sabor, deficiente en algunos casos. En muchas zonas de la Península predominan las aguas calcáreas y en otras muchas el deterioro ambiental de los ríos obliga a una cloración intensiva. El resultado son aguas con “regusto”, con un sabor poco agradable para el consumidor y que estropean cuanto se prepara con ellas: café, infusiones, sopas... Además, hay que tener en cuenta que aunque sean potables, no quiere decir que estén exentas de sustancias perjudiciales si se acumulan en exceso en el organismo, como los restos de plaguicidas y nitratos presentes en aguas de zonas cercanas a explotaciones ganaderas y agrícolas intensivas, o los metales pesados que vienen de industrias contaminantes y los antibióticos para consumo animal y humano que acaban en la red de aguas. Tal vez por eso, el consumo de agua mineral es cada vez mayor en nuestro país, aunque también son cada vez más las familias que instalan en sus casas sistemas de depuración domésticos. A medio plazo, suponen un ahorro tanto económico como ecológico. Hay varios sistemas que filtran el agua, pero el único que garantiza un resultado sin residuos, o en porcentajes tan mínimos que no afectan al sabor ni a la calidad, es el denominado sistema de ósmosis inversa.
¿En qué consiste la depuración por ósmosis?
Es un proceso por el que se hace pasar el agua por varios filtros y una membrana semipermeable. En un sistema estándar, un primer filtro elimina los sedimentos más grandes (medidos en tamaños de micras) y otros filtros de carbón activo reducen las sustancias químicas presentes en el agua, eliminan el cloro y las sales, y mejoran las condiciones organolépticas del agua. Los equipos más sofisticados cuentan incluso con luces ultravioletas para eliminar las bacterias. Al final, por un lado tenemos el agua depurada, lista para consumir, y por otro, el agua con las sustancias filtradas. Cuanto mejor es el sistema, más caro, lógicamente, pero también más eficiente, es decir, despilfarra menos agua. En algunos casos, como algunos sistemas de origen chino a la venta, el agua sobrante puede ser de entre el 65 y el 85% de la utilizada.