
Una casa que respira: los materiales más sanos
Para que una vivienda tenga un buen comportamiento sobre el clima y el bienestar interior, los materiales que utilicemos tanto en aislamientos como en revestimientos deben ser microporosos, higroscópicos y transpirables, características que la convertirán en una casa “viva”.
La transpirabilidad es la propiedad de ser permeable al aire. Los materiales naturales –microporosos- como los ladrillos, la madera, el corcho o las fibras aislantes orgánicas transpiran y permiten el intercambio del aire interior a través de los poros, mientras que el hormigón y ciertos cementos, plásticos, metales y los aislantes o las fibras sintéticas suelen ser de poro cerrado, y actúan como aislantes o impermeabilizantes que no permite la transpiración de muros y techos.
Las propiedades higroscópicas están relacionadas con la capacidad que tiene un material –como la cal hidráulica- de absorber o ceder vapor de agua, lo que ayuda a regular los niveles de humedad interior de los edificios.