
El nuevo estudio de Amelia y María Eugenia
Este hermoso distribuidor, que comunica las habitaciones de Mª Eugenia y de su hija Amelia, es ahora un mirador con mucho encanto donde madre e hija comparten aficiones y juegos.
Es como si me hubiera tocado la lotería –se sincera Mª Eugenia–."Es una habitación complicada, porque sirve de distribuidor y de espacio intermedio entre nuestro dormitorio y el de nuestra hija Amelia”. No fue fácil dar con una buena solución para este cuarto de techos altísimos con el maravilloso mirador de cristales emplomados y una preciosa moldura modernista. El edificio es de 1925, cuando en el centro residencial urbano aparecieron casas amplias, con habitaciones generosas y con unos acabados de lujo.
“Hablé con Paula –nuestra estilista– y pensó que lo mejor era envolver la estancia de un aire neutro para destacar aún más la estructura original de la habitación”. Así, se cubrieron paredes y techo con una pintura topo claro de Bruguer dejando en blanco la moldura, se colgó del techo una lámpara de cristal de Leroy Merlin y, para subrayar la presencia del mirador, se colocaron cojines en el sofá y estores, todo de Pepe Peñalver.
Uno de los deseos de Eugenia era contar con un rincón de trabajo. Y lo hicimos posible: “Ahora puedo trabajar mientras Amelia se entretiene”. Precisamente, para que Amelia pudiera jugar a gusto se colocaron un par de esponjosas alfombras de Ikea. Ahora, madre e hija están encantadas.
La pintura de las paredes, de Bruguer, ha sido el punto de partida de este cambio. Los estores, que El Mueble ha instalado, y los cojines son de de Pepe Peñalver. La lámpara es de Leroy Merlin, las alfombras son de Ikea, el escritorio y la silla son de El Globo, las enmarcaciones de los cuadros las ha realizado Fann y los juguetes son de Maileg y En Gry & Sif, y Blaubloom los distribuye.
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