
Un cambio por arte de magia
Eva no sabía qué hacer con su dormitorio “y como no tenía mucho tiempo, lo iba dejando siempre para más adelante. Hasta que llegasteis vosotras y lo cambiasteis por arte de magia”. Así es cómo define Eva la transformación de su dormitorio. Una nueva pintura, un cabecero renovado y unas ventanas bien vestidas hicieron posible la magia. Cristina, nuestra estilista, matiza que "de magia nada. Enseguida tuve claro que había que pintar de nuevo las paredes y conseguir, con algún mueble y con telas nuevas, una atmósfera más amable, clara y limpia”. Ahora un relajante tono visón de Bruguer, con el que La Casa de la Abuela pintó las paredes, envuelve todo el espacio. Como mesillas elegimos dos muebles diferentes, y uno de ellos lo convertimos en un improvisado escritorio. Eva no salía de su asombro: “Son cosas que a mí ni se me pasan por la cabeza. ¡Y luego cuando las veo me encantan!”.
Los estores de Gastón y Daniela y las caídas de lino que le hemos regalado y que La Casa de la Abuela nos ayudó a instalar, dan el toque romántico al dormitorio. Las escogimos muy vaporosas para no tapar las vistas. Así, Eva siempre tiene presente el mar, que se extiende al otro lado del ventanal que da acceso a la terraza.
Bruguer dio la pintura, que La Casa de la Abuela aplicó.También tapizaron el cabecero e instalaron los estores de Gastón y Daniela y las cortinas. ¿El toque final? El juego de café de Villeroy & Boch.
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