Descubre las telas ecológicas
Las fibras naturales representan una alternativa sostenible a las sintéticas, sobre todo si son biológicas (es decir, que no se han utilizado pesticidas, fungicidas sintéticos o fertilizantes inorgánicos en su cultivo) y ecológicas (no contienen sustancias tóxicas). Su origen puede ser animal o vegetal y se presupone también que su comercio es justo y atiende a estándares de responsabilidad social.
Por qué decidirse
Las fibras ecológicas representan una opción saludable. Proporcionan una ventilación natural porque permiten transpirar y no retienen la humedad, como el algodón. Algunas presentan una resistencia natural contra hongos y ácaros e incluso hay fibras, como el lino, que tienen propiedades antibacterianas. Además, su proceso de tintado es ecológico (los tintes no contienen sustancias tóxicas, se utiliza menos cantidad de agua en el proceso y la que sobra, se depura). A estas cualidades, las fibras naturales ecológicas representan, frente a las sintéticas, una opción sostenible, basada en la eficiencia energética (en el tintado). Asimismo, las materias primas renovables y los procesos industriales que reducen las emisiones de dióxido de carbono.
En el hogar
Las fibras naturales ecológicas proporcionan buena resistencia, por lo que su uso en el hogar es un acierto. Así, tanto la lana, el algodón como el lino ecológico se recomiendan para todos los espacios de la casa, ya que se pueden lavar y planchar en casa. De dónde los utilices dependerá qué tela necesitarás. Por ejemplo, una loneta será perfecta para exteriores o fundas de sofá. En cambio, un terciopelo (que también se realiza con fibra de algodón) será más adecuado para cojines. El lino, que destaca por ser un material fresco, y que puede brindar un aspecto desde rústico hasta más delicado, se emplea a menudo en cortinas, tapicerías o fundas de sofás y butacas. El lino y el algodón de bajo gramaje también son muy adecuados para ropa de cama, ya que no pesan nada y aportan una frescura muy agradable. La seda, en cambio, al ser más delicada, se recomienda para cortinas o pequeños complementos. Si quisieras usarla para tapizar, mejor que se trate de mobiliario de poco uso, como una banqueta en el dormitorio o una silla en el recibidor.
Otras fibras
El cáñamo se parece al algodón, pero es más resistente. Mezclado con lino o seda resulta más suave e idóneo para tapicerías. El tejido de bambú es un 60% más absorbente que el algodón, además de ser antibacteriano natural, hipoalérgico y muy transpirable. El sisal es una fibra basta y dura, que no absorbe humedad fácilmente y que resiste el deterioro del agua salada, siendo ideal para alfombras. El yute, también resistente, se emplea en pantallas de lámparas o cubiertas de sillas.
Las fibras naturales más comunes
Algodón. Se obtiene de una semilla y es la fibra más usada en el mundo. Es muy transpirable y es habitual para sábanas, lonetas, etc.
Lino. Es de origen vegetal. Es fuerte, pero se arruga con facilidad. Se emplea en ropa de cama, tapicerías...
Seda. La produce el gusano de seda. Su tacto es suave y se emplea en cortinas, tapices, alfombras, etc.
¿Fibras naturales o sintéticas?
Confortabilidad. Las naturales no desprenden olores derivados de pesticidas o fertilizantes; además, suelen ser más transpirables.
Mantenimiento. Aunque las naturales están innovando en acabados, las sintéticas permiten incorporar mejoras como fácil planchado.
Precio. Las naturales, cuyos procesos son respetuosos con el medioambiente y de comercio justo, suelen ser un 30% más caras.
Cómo mantener las telas
Algodón. Se puede lavar a máquina a un máximo de 40º. Un consejo a la hora del planchado: es mejor si la tela no está del todo seca.
Lino. Es algo más resistente y rígido que el algodón. Mejor si lo lavas en frío, ya que corre el riesgo de encoger. Evita el centrifugado.
Seda. Se trata de un material muy delicado, pero que proporciona un tacto suave muy agradable. Es mejor llevarla a la tintorería.
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