SALONES

Un salón abierto al comedor y al recibidor

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    Un gran espacio diáfano acoge el salón, el comedor y el recibidor. El objetivo era claro: que desde cualquier ángulo se pudieran disfrutar de las diferentes vistas, y privilegiar sobre todo la presencia del mar. Todo está rodeado de grandes ventanales que se han abrigado con cortinas de color tostado, enlazando con las tonalidades dominantes.

    Los colores claros de las paredes y puertas ayudan a potenciar la claridad de toda la planta. El mobiliario refuerza con elegancia ese carácter acogedor que se perseguía: cómodos sofás de chenilla y una mesa de centro de madera y sobre de pizarra. La zona de estar está enmarcada por una alfombra de lana, de principios del siglo pasado, con un fresco dibujo floral.

    El comedor se mantiene abierto al salón a través de un murete a media altura. Esto le da amplitud y permite que desde cualquier posición, todos los comensales puedan disfrutar de las vistas. La decoración general es muy acogedora y cálida. El mobiliario mezcla estilos y épocas pero con un sello muy actual. Conviven en armonía un aparador eduardiano con un mueble chino lacado en rojo y unas cómodas sillas de comedor.

    Se aprecia una armonía decorativa que cuida los detalles y resuelve con eficacia los ambientes complementarios como la zona del recibidor o la de lectura, en el salón, en torno a dos bonitas sillas “Wishbone chair”, del diseñador danés Hans J. Wegner, muy ligeras y confortables.

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