Con una pared curva
Aunque no hay tabiques entre este salón y el comedor, ambas zonas quedan bien diferenciadas por la pintura de las paredes. El tránsito entre ambas estancias consiste en una pared curva que suaviza el espacio.
Los tonos crudos y piedras, con toques de verde en los cojines, de terciopelo, y en los estores reinan en esta zona. También la embocadura de la chimenea, de acero, introduce una pincelada vanguardista.