Un porche cubierto por un techo de cristal
Inundado de luz y abierto al verde del paisaje y al gran azul mediterráneo, este porche se utiliza tanto en invierno como en verano, pues el cristal atrapa la luminosidad: un techo transitable de cristal templado y unas cortinas plegables, también de cristal, permiten cerrarlo al frío sin renunciar a las vistas. Además, su climatización, a través de un suelo radiante, lo convierte en el lugar perfecto para recibir a los amigos, que se pueden acomodar en unos sofás de ratán y en torno a una mesa de centro, en Rens y Richter.
Una piscina infinita refresca el ambiente, que se ha vestido con notas de color turquesa.